Cuando luchas por sobrevivir debes dejar cosas por el camino. Antoni de Iraola.

Hace 9 años atrás, en IAS S.L.
8 de Octubre de 2008.

No sabía en la situación que estaba y eso te hace las cosas muy difíciles, cuesta de imaginar como, pero mucho. Lo primero era entender sobre qué puntos fuertes podía reconstruir, avanzar y saber si realmente quería hacer frente al reto, cerrar o quien sabe, empezar de cero, como así sucedió al final.

Y un Martes por la mañana decidí terminar con todo, reorientar mí carrera, realizar un alto en el camino, aceptar la derrota después de 14 años de trabajo constante, de dedicación exclusiva, de darlo todo, creyendo tener todo controlado y al final no fue así, todo era “una gran mentira “, sustentada por autoengaños y rodeado de gente que al verme caer se fueron y nunca más supe de ellos. Esa es la realidad!

No por mucho Twittear se consiguen más seguidores.

A simple vista, Twitter es el mundo de las cifras. Uno sigue a Npersonas y a uno le siguen Npersonas. Ha publicado Nnúmero de mensajes en Ndías, meses o años. Cada mensaje ha recibido Ncantidad de aplauso o se ha compartido N número de veces. La conclusión, pues, está cantada. Todo es un juego y quien tiene números más altos gana. Pero esta percepción, como se ha ido demostrando a lo largo de los años, es falsa. Las redes sociales no son cuestión de números porque los números pueden responder a compromisos o a caprichos o modas. Lo que sí son las redes sociales es cuestión de influencia. Y en ese terreno, el más lacónico usuario puede ser quien firme el comentario más determinante de todos en un momento dado. Y por esta regla de tres, la fórmula más fácil de parecer irrelevante es seguir la ley de los números y publicar mucho.

El derecho al olvido 

El derecho al olvido es un derecho relacionado con el Habeas Data y la protección de datos personales. Se puede definir como el derecho que tiene el titular de un dato personal aborrar información personal que se considera obsoleta por el transcurso del tiempo o que de alguna manera afecta el libre desarrollo de alguno de sus derechos fundamentales. Como cabe apreciar, este derecho puede en ocasiones colisionar con la libertad de expresión. Hasta hace bien poco, cuando alguien se equivocaba en la vida, podía rectificar, cambiar y enmendar los errores del pasado. Los diarios publicados exclusivamente en papel, y la limitada memoria humana contribuía esencialmente a ello.

Sin embargo, la progresiva universalización de Internet, que combina una enorme capacidad de almacenaje con motores de búsqueda que permiten localizar cualquier dato en cuestión de segundos, y con extrema facilidad, puede significar el fin del olvido. La perennidad de la información implica nuevos desafíos para el Derecho, básicamente determinar si una persona puede lograr borrar esta información del pasado. Usualmente estos reclamos se dirigen contra el medio original (medio de prensa, sitio de internet, blog, etc.) que publica el dato o la noticia y también contra el buscador.



“ Tú Marca e imagen pública en la red “ Por Antoni de Iraola.

Siete de cada diez españoles navegan por Internet y, entre estos, nueve de cada diez son habituales en las redes sociales. Esto significa que más de 31 millones de españoles tienen perfil en Facebook, Twitter, Linkedin o Instagram. O, traducido al prisma empresarial, que hay muchos clientes potenciales pululando por la red.

Pero, ¿cómo llegar hasta ellos? ¿Cómo convencerles para que compren un producto determinado? “El primer gran error es pensar que la consecuencia sobre la venta es directa”, avisa el profesor de Marketing Digital de Evade, Franc Carreras. El fundador de Somos Digitales sostiene que los usuarios de este tipo de redes “está ahí para socializarse, no para comprar”. Esto hace que vean como una molestia los anuncios directos o el exceso de información corporativa sobre una marca.

“Tienes que hacer que hablen de ti, ser el objeto de la conversación y no el protagonista de ella”, resuelve Carreras, que destaca el papel prescriptor de los contactos y amistades cuando se considera si hacer o no una compra. Un ejemplo sería la compra de un coche: en rara ocasión la compra se consumará a través de la red, pero Internet es un recurso ampliamente usado para buscar y comparar modelos. Así pues, una automovilística que desestime su presencia en las redes, como hizo en su momento General Motors, puede convertirse en invisible para los usuarios en las fases que preceden a la compra en sí.