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Archivo mensualfebrero 2016

marca

Marca es el perfume que usas. Reputación es el olor que dejas. Antoni de Iraola.

Marca es el perfume que usas. Reputación es el olor que dejas.

 

Marca (en inglés brand) es una identificación comercial primordial y/o el conjunto de varios identificadores con los que se relaciona y ofrece un producto o servicio en el mercado.

Y es que llegar a identificar una marca frente a cientos de otras es sumamente difícil. Posicionar, remarcar y llevar a la excelencia la misma, disimulando errores y resaltando logros, van a la par.

 

¿Por qué fijarse en mí, si en esta misma plaza, 7500 marcas más, quieren destacar? ¿Por qué soy relevante?

 

Puedes tardar en construir una imagen de marca 10 años y destruirla en un día. O lograr en un día, gracias a un éxito reciente, una gran noticia o reconocimiento de alguien relevante por su notoriedad en la red, aquello que anhelabas en una mañana.

Y es que la red, el internet de hoy tiene cualidades y virtudes, pero también multitud de defectos y condicionantes que, si no se tienen en cuenta, pueden lastrarnos a lo más profundo del abismo, y postrarnos en la oscuridad absoluta.

Un internet en el que cada segundo se suben 300.000 fotos y videos, que solo cada día genera que 1,44 billones de usuarios naveguen por marcas e informaciones solo en Facebook, con 12 millones de usuarios activos más de 10 horas solo en España, o que 300 millones de usuarios estén en Instagram gestionando una media de 26 fotos subidas solo en España cada segundo, hablar de marca, rastro y reputación digital sin duda es necesario.

Toda compañía, persona física o entidad pública, debe hacer todo lo posible por ser y no solo estar en la red. Para ello contar con un gran equipo de personas, no de máquinas, aunque estas al final sean parte principal del progreso, es muy necesario ya des de ayer y antes de ayer. ¡Vamos tarde!

Pues a menudo vemos como muchas y variedades entidades, organismos públicos o partidos políticos que están a la orden del día, fallan en el control de los tiempos, la información y la publicación de noticias, frente a los medios y plataformas varias existentes en la red, sin derecho alguna a replica. Y es que creemos tenerlo todo controlado y nada de ello es más falso que cuando sufres en la red, lo que algún día escuchaste sufrir a tú vecino.

Hay que reflexionar, y sé que con ello soy muy pesado, pero sin esta, la reflexión, después de observar y escuchar nuestra voz y razón de ser en la red, será nula y nuestro dinero invertido, así como el tiempo de trabajo, en vano.

 

No lo digo yo, lo dice la red, el mundo y el nuevo camino en el que estamos todos inmersos, y por muy poco que te guste o te niegues a aceptarlo, ahora es momento de recordar que…

 

“Marca es el perfume que usas. Reputación es el olor que dejas”. Antoni de Iraola.

 

marca

felicidad

Felicidad (nombre femenino). Por Antoni de Iraola.

Felicidad.

Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno. (concepto subjetivo).

 

“la felicidad era el objetivo último del ser humano, y la riqueza (es decir, la propiedad libre e individual y absoluta), su principal baluarte”, por eso estamos como estamos. Causa, igual a consecuencia.

¿Y es que somos felices? La verdad, que responder a esta cuestión es tan difícil como detener el tiempo. Pero cabe decir que sentirse feliz a día de hoy, es posible.

A veces, muchísimas son las situaciones que nos pueden hacer creer felices, y otras pueden hacernos realmente serlo. No es solo una cuestión material, ni a mí parecer sentimental. Aunque ambas pueden combinar a la perfección en su justa medida, y en dosis no excesivas.

Y es que tengo un gran amigo, uno que vive lejos, y que por circunstancias muy especiales vivió momentos difíciles. Momentos de toma de decisiones, de cerrar puertas, de alejarse para reencontrarse y lo logró. Su travesía fue larga y difícil, pero su nueva visión de aquello que nosotros denominamos sociedad del bienestar, vista des de fuera, le defraudo por completo.

Lógicamente, pasado un tiempo, volví a verle. Y su expresión facial era completamente diferente, y aunque seguía siendo el, sus ojos brillaban, su expresión era serena, derrochaba una paz absoluta y una tranquilidad pasmosa. Indudablemente mí pregunta fue clara y concisa; ¿qué has hecho para estar así? Y su respuesta inmediata fue.

 

“Aceptar mí muerte en vida. Desprenderme de los superfluo, dejar las cargas, abrir mí mente y aceptar la situación vivida”. todo ello entre muchas otras cosas….claro está pero estas como principales.

 

Y es que una vez aceptas, comprendes y eres capaz de manera objetiva de aceptar tu situación, tu capacidad de volver a construir aumenta al 1000%. Construyes laboralmente, construyes afectivamente, construyes empáticamente, y abres caminos.Y sí, se que es filosófico, pero es real…

Y en España, como la conocemos y su sociedad, está a un paso de perder la poca felicidad que cohabita en nuestra vida. Hemos decrecido, perdido réditos, aumentado la pobreza, sucumbido a las promesas de nuestros dirigentes, abandonados todos a la suerte de los mercados, volátiles y fluctuantes como la marea, pues hace años, nos dijeron que la felicidad era tener, y no nos detuvimos a pensar en el estar.

 

Debemos aprender a bajar ritmos, pulsaciones, y darnos cuenta que estamos vivos, que no somos simples bólidos en el espació con un único fin, colisionar y extinguirnos. Pues es ahora más que nunca, cuando debemos buscar la felicidad, y esta debe ser siempre sin duda alguna, en femenino.

Antoni de Iraola.

 

felicidad

 

 

Reinventarse

Toca reinventarse cada día. Antoni de Iraola.

Reinventarse

Estamos ya a mitades de febrero,

y en breve llegaremos a su fin, y con él nos acercaremos a la primavera. Cabe decir que está siendo un mes peculiar, de tirones y frenadas, de momentos en los que pensar y en que estos, nuestros pensamientos ocupan la mayoría de nuestro tiempo, y en los que observar acompaña nuestro pensamiento y condicionan sin duda nuestra manera de hacerlo.

Hablas con uno o con otro, y la palabra reinante es inseguridad. Y es que vivimos una época en que la inseguridad planea por encima de todas nuestras acciones, además que son multitud de noticias las que no alientan para nada el positivismo, ni a corto o medio plazo.

¡No miréis la tele, hacedme caso!

Muchos lo muestran en sus rostros, otras personas en sus acciones o aptitudes y hay quien inherente respira y anda con paso firme, temiendo desplazarse para un lado u otro, evitando caer con sensación de desequilibrio. Y es que da igual si tienes 29, 32, o 40 años, la edad empieza a no ser lo más importante, y si la aptitud o aptitudes ante las cosas. A todos nos ha tocado vivir ahora y en este tiempo, ni al vecino menos, ni a tu jefe más. Tenlo en cuenta.

 

Son momentos de aprender a controlar los tiempos, de saber ser paciente, de mirar objetivamente pensando en la realidad, dejando de lado la fantasía adquirida de niños, pero sin dejar de soñar, nunca.

 

Y a mí pensar Antoni de Iraola, pues la verdad nunca es certera, pero sí muy objetiva, cierto es que a todos nos gustaría volver a momentos pasados, ya 10 años después de ese 2006 loco, de presupuestos indecentes, presiones relativas, objetivos más que cumplidos antes de finalizar una navidad llena de excesos y sueños, a veces con muy poco esfuerzo…pero es que los tiempos han cambiado. Y no querer verlo, es no vivir en la realidad.

También hay que decir que, a todo ello, nuestras principales necesidades y productos que las acompañan, se han encarecido desproporcionalmente a lo que rendamos laboralmente los que rendimos algo, pues hay quien ya no renda nada, dolencia de un presente, que nuestros gobernantes son incapaces de resolver, sus egoísmos partidistas y capacidades cognitivas, se encuentran obstruidas, ante un país enfermo de futuro.

Señores, vivimos un inmenso cambio, las nuevas tecnologías nos están llevando a un nuevo mundo, en el que no me vaticinaría a decir que si mejor o peor que lo conocido hasta ahora, pero sí muy diferente. Donde el voy a estudiar una carrera, para luego trabajar 25 años en la misma compañía, al lado de casa, mi hipoteca y mi familia, mi coche y mis vacaciones de 30 días, es cuestión de un pasado, que no queremos olvidar, y que ya no es posible hoy.

 

Reinventarse

 

Toca reinventarse cada día, toca renacer cada mañana, dar lo mejor, y esperar llegar a la base y mantenerse, solo e únicamente eso, pues la cima es peligrosa y el éxito empresarial o laboral, sinónimo de envidia en mucha gente. Cabe y debemos reflexionar, pues sin unidad, humildad y objetividad, no hay futuro posible.

Estos tiempos, los nuevos tiempos, son veloces y conllevan pausas breves. Pero queremos correr demasiado y perdemos el sentido de la realidad, y es que alomemos será que es momento de dejar ir lastre o cargas, renunciar y aceptar, para volver a construir. Observar nuestras vidas y dejar de compararnos, buscando sentirse realizados y lo más importante, felices y satisfechos con nuestro hacer diario, siendo no estando.

 

 

¡Son breves reflexiones, aunque a mí parecer certeras…y es que todo avanza tan rápido que alomemos cuando nos demos cuenta, nos habremos estrellado, todos!

 Antoni de Iraola.

 

autoestima

No vales nada, sigue así! Por Antoni de Iraola.

Cuántas veces hemos oído, o nos hemos visto implicados en esta situación.

 

“Esto es así o así, si no te gusta, ahí está la puerta “ y es que no vales nada, sigue así. Situación muy común en tiempos de crisis como la actual, en la mayoría de grandes compañías y en diversos y variados cargos de responsabilidad de las mismas.

 

Y es que las relaciones de poder entre jefe-empleado, no son normalmente nada agradables y en la gran mayoría de casos, los objetivos establecidos no pueden ni son posibles llevarlos a cabo, y lo saben. Porque la realidad de hoy, supera con creces y claramente la ficción.

Las disputas o dificultades en nuestras relaciones personales con quienes nos mandan y que se establecen entre ambos, dificultan enormemente en gran mayoría de casos el avance de una compañía hacia nuevos resultados, retos y sobre todo hacia la satisfacción de nuestros clientes, quienes son los que al final perciben la calidad de aquello que envuelve un producto o servició.

Unos, los jefes, se sienten con pleno derecho de usar el poder con autoritarismo, mientras que los otros, los empleados, obedecen por temor, pierden la autoestima. Dejando de lado el valor humano que constituye una compañía, y que al final hacen y constituyen las personas, pues hacen que mejor o peor al responder al teléfono, atender físicamente a los clientes o simplemente la barren, mucho mejor o peor aquella compañía y marca.

Los que están en posición de poder suelen confundir con “servilismo “ lo que es normal y cotidiano en servició o trabajo entre ambas partes, establecidos contractualmente por una relación basada en el temor del empleado a perder su trabajo o en su necesidad de tener un sueldo, sí o sí. Véase la mayoría de ofertas o entrevistas de trabajo publicadas a día de hoy, en que los objetivos y circunstancias imposibles, llevan al desespero de aquellos que la solicitan ante la criba de miles de posibles candidatos frente a un sueldo miserable y promesas ilusionantes que nos hacen perder de vista la realidad de la misma.

Y es que, a este estilo de jefes, que recurren en el autoritarismo con el fin de sacar ventaja, des de su posición dominante y lograr que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada, hay que decirles y hacerles ver, que podría ser el entre muchas otras cosas, que algún día estuvieran en el otro lado además de que se equivoca, a mí parecer. También hay que decir que de empelados hay de muchos tipos, pero hoy no es el tema, ya llegará. ¡Prometido!

 

autoestima

 

“Pero hay que decir que lo peor en este mundo, es educar por métodos basados en el temor, la fuerza y la autoridad, por que destruye la sinceridad y la confianza, llevándonos a una falsa sumisión, sin reversión alguna posible “.

 

Por qué solo generan conductas agresivas, de odio o ineficacia ante los clientes. Y es que no hay percepción más dañina para una compañía y el futuro de la misma, que aquella que notan los clientes, con el descontento, inseguridad y la falta de estima, determinación o autonomía del empleado, hacia la compañía que uno representa.

Toda compañía, grande o pequeña al final es formada por personas. Personas con familia o sin ella. Personas con valores, autoestima y cualidades diversas, aptitudes adquiridas o por adquirir y aprender. Y todas ellas por encima de cualquier preció, cultura o menospreció o desvalorización de los trabajos a desempeñar, son y serán personas, siempre. Sea bien en un trabajo como maquinista, barriendo, limpiando cristales, manejando grandes cuentas, o despachando dinero en un banco, al final todas ellas suman y constituye la grandeza de una marca y compañía.

 

Vivimos tiempos de cambios, convulsos y sobretodo de egoísmos muy intensos por parte de muchos. Todos ellos, los egoísmos junto nos llevan a la división y al enfoque a mí parecer erróneo de nuestro hacer diario, por eso estamos como estamos (véase la clase política de este país).

 

 

autoestima

 

Y hoy, resulta que este apunte en mí bloc va dirigido al mundo laboral. Pero de manera idéntica podría ir enfocado al ámbito personal y de uno mismo dado que es perfectamente extrapolable y comparable. Y es que en estas, nuestras relaciones personales a día de hoy, ya sucede o se vislumbra en el futuro más inmediato, mostrandonos que dicha posibilidad a que suceda, exista.

Sinceramente y ante todo ello, creó yo, debemos reflexionar. ¡Feliz e increíble semana a todos!!

Antoni de Iraola.