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Archivo mensualjunio 2016

Contra el exceso digital, ‘Internet no es la respuesta’: ya hay una reacción inteligente contra el consumismo digital.

Contra el exceso digital, ‘Internet no es la respuesta’: ya hay una reacción inteligente contra el consumismo digital.

 

Sabías que Internet fue concebido para la utopía, pero la realidad es que líquida empleos y sueldos concentrando poder y riqueza en una tecno oligarquía bien conectada con algunos gobiernos, todo ello a medida que las calles se llenan de transeúntes zombis tras móviles donde pasan más horas que en sus vidas reales.

 

Por ejemplo; Kodak tuvo que despedir a 43.000 empleados arruinado por Instagram, que tenía 14. Una librería creaba 47 empleos por cada 10 millones de dólares de ventas; hoy, por esa facturación, Amazon crea 15; General Motors empleaba a 200.000 personas cuando valía 55.000 millones; Google vale 400.000 y emplea a 46.000.

Este exceso digital nos aliena y empobrece material e intelectualmente a todos, discrimina y elimina aquello que sobra, que somos muchos. Y lo más preocupante, va en aumento.

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Internet se ha convertido en un mecanismo perverso que concentra poder y dinero en manos de un puñado de tecnoplutócratas que han convertido nuestras vidas en datos comercializables para su beneficio tras eliminar millones de puestos de trabajo y eludir impuestos.

¡Esa es la realidad hoy, y no tiene nada de ficción, os lo puedo asegurar!!!!

 

Y es que sabias que las izquierdas del mundo y sobretodo aquí aún considera la red como una nueva democracia digital. Sí, es así, los datos lo corroboran, y aunque cueste de creer los datos son que las 5 empresas más capitalizadas del mundo son tecnológicas y acumulan sumas de capital que triplican el de las corporaciones industriales, pero en cambio crean menos y peores empleos que ellas; están acabando con la clase media y crean desigualdad.

Y es que la revo-lución industrial creó desigualdades que sólo la democracia social corrigió; los abusos de internet requieren hoy de un juicioso anti-consumismo digital y de intervención política-fiscal para empezar: que Google, Apple y el resto paguen aquí sus impuestos para recuperar los empleos, sueldos, creatividad y tiempo que nos están arrebatando. ¿Estasis de acuerdo?

Pero todo ello ni es muy colaborativo, ni ayuda a crear riqueza a las clases medias. ¿Lo sabias?

 

Y es que Santa Claus no existe, los reyes magos tampoco y tu vida digital puede ser tan corta como la memoria de Dori de la película Nemo, y menos hoy en internet, donde la piratería ha destruido valor, pero lo que de verdad vale está volviendo a ser de pago. Y los ciudadanos más listos ya se han cansado de trabajar gratis para Facebook y Twitter, que no son más que dos formas de estar juntos pero muy solos.

Pero la realidad es que yo veo cada vez más zombis deambulando por las calles tras sus pantallas, en el metro, en el bus, sin interactuar con los demás. Todo se está perdiendo detrás de una pantalla. ¿Y qué hacemos nosotros?

Los más avanzados empiezan a desmarcarse del uso obsesivo del móvil y llevan teléfonos sólo de voz, como esos antiguos “ Nokia´s “, que en su día abandonamos por antiestéticos , poco prácticos y que ahora valen muchísimo. Si dispones de uno en un cajón, eres un gran afortunado, sino, deberás ver como otros los disfrutan de ellos, pues comprarlos, empieza a ser carísimo. Hoy vivimos el consumismo digital desaforado igual que en los 50 vivimos la euforia del consumismo material antes de la reacción anticonsumista de los 60. Estamos aprendiendo el consumo digital responsable de lo ­realmente necesario, y que este, nos lo den gratis o no.

Pero a mi pensar, me temo que lo digital, ya es irrenunciable.

 

Y es que no soy para nada un tecnorreaccionario. Y no debemos renunciar a las ventajas digitales, pero las racionalizaremos. El robo de propiedad intelectual acabará, porque nadie quiere liquidar la creación y la innovación. Pero si seguiremos robando lo que pocos crean, ¿para qué esforzarte en crear? ¡Si es gratis y copiar cuesta muy poco!!! Viva el copypaste….

Cada vez será técnicamente más difícil el copypaste, pero sobre todo no será culturalmente admisible. La cultura del todo gratis en la red está cambiando y sólo va a ser gratis lo que no valga nada, sino que serás expulsado, penalizado y discriminado si difamas, mientes, proclamas injurias o tus datos están en manos de terceros que los utilizan de manera fraudulenta. Y es que el hartazgo digital potencia lo presencial, lo directo, lo próximo, lo auténtico.

Estamos ante el gran cambio. La transformación del todo, a la del nada tangible, la era del byte. Solo existirá la red. Cuando, como y donde queramos. 24 horas al día, 365 días al año. Y la verdad, no creo estemos para nada preparados, va todo demasiado rápido. Ni industrias, ni Pymes, ni personas físicas, nadie dispone hoy de conocimientos y personal preparado técnicamente para poder solventar todo aquello que los internautas y más que estos, los usuarios de a pie, gestionamos a diario. Y es que tenemos un grandísimo problema, estamos ante la extinción de lo cotidiano, para dar el paso del átomo (papel) al bite y ahora el bite volverá al átomo.

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Reputación online

Identidad mediante el Inbound and Content Marketing. Antoni de Iraola

Identidad mediante el Inbound and Content Marketing, por Antoni de Iraola … una es lo que yo soy, o pretendo ser, o creo que soy. La otra, la reputación, de mientras, es la opinión que otros tienen de mí

 

Identidad Identidad mediante el Inbound and Content Marketing 

La identidad.

 

Es lo que permite distinguir entre miembros de una misma especie. La identidad, es un concepto relativo al individuo, pero a su vez sólo tiene sentido en cuanto este forma parte de un grupo social. En cierta medida la identidad es lo que yo soy, o pretendo ser, o creo que soy.

La reputación.

Mientras que la reputación online, es la opinión que otros tienen de mí. Se forma en base a lo que yo hago y lo que yo digo, pero también a lo que otros perciben de mis actos o palabras, y cómo lo interpretan y a cómo lo trasmiten a terceros. Teniendo en cuenta que a mayor es un grupo social, más importante es la construcción de la identidad y reputación propias.

Ejemplo de ello es…

Un ermitaño aislado en el desierto puede hacerse preguntas sobre su propia identidad en sus sesiones de meditación y autoconocimiento. Puede formarse una imagen muy precisa de su identidad. Pero no se preocupará nunca en exceso de su reputación. Y es que sino existe un grupo, aun que sea de pocas personas, en este caso, la identidad y reputación digital, ósea “Dedicar esfuerzo a construir tu propia identidad digital ya no es opcional. Y si existe deberá ser un acto de pura responsabilidad”. nada más.

Y es que al final estas personas, y en un pequeño pueblo, por ejemplo, todos conocen a todos. Saben cómo se llama cada uno de ellos, quién son sus padres, dónde viven, a qué se dedican, incluso que han hecho durante el fin de semana. La información circula de forma muy rápida y eficaz. Lo que haces o dices se sabe y permite construir tu identidad. A ello contribuyes tú con tus actos, pero también lo hace con sus chismes la vecina de al lado. Esa a la que nunca le caíste bien y siempre te ha tenido ojeriza. En ese contexto la construcción de la identidad personal y de la reputación es fácil y casi inconsciente.

Es entonces y según el grupo social, cuando la identidad o reputación online se va agrandando y va aumentando el número y tipo de interacciones sociales, la construcción de la identidad y de la reputación se vuelven más importantes, y a la vez más complejas. Por una parte, requieren de más acciones por parte del individuo. Incluso de acciones distintas y de construcción de identidades parcial o totalmente diferenciadas en distintos ámbitos de su vida. Por otra parte, son más los actores con los que entra en contacto, que se forman una opinión sobre él y que la difunden a otros. Estas opiniones suelen partir de subconjuntos de información por fuerza parciales y no completos. Además, pasan de un interlocutor a otro y por el camino van perdiendo fidelidad. Y, por último, en cualquiera de esos pasos puede haber todo tipo de intencionalidades. Tanto positivas como negativas.

        Y en esto llegó internet para hacerlo todo exponencialmente más complejo.

 

identidad digital

Internet es un mecanismo extraordinariamente eficiente de comunicación humana. Multiplica nuestra capacidad de establecer relaciones. Nos libera de los límites que introducen las distancias geográficas. También de muchos prejuicios. Permite que personas que viven a miles de kilómetros de distancia y que a priori no parecen tener nada en común puedan comunicarse y relacionarse. Y todo esto tiene un muy fuerte impacto en los procesos de creación de identidad y de reputación online.

Pero, durante un cierto tiempo no nos preocupó mucho. Internet era un entorno al que le dedicábamos una parte razonablemente limitada de nuestro tiempo. Nuestra vida real, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestros contactos profesionales, nuestra vida familiar, todo estaba en el mundo físico. En el mundo real. Poco a poco internet ha ido penetrando en todas esas esferas.

Y ya, casi sin darnos cuenta nos encontramos con que un creciente número de personas pasa, que pasamos, una muy importante cantidad de tiempo en internet. Y no es sólo tiempo. Es que trabajan online, se relacionan online, están en contacto con amigos y familia online, cambian de empresa online, se hacen famosos online o son vilipendiados online, estorsionados, juzgados o manipulados de manera online. Lo que haces o dices en internet ya no es algo marginal que decías o hacías incluso bajo otra identidad, bajo un pseudónimo. Lo que haces y dices (o incluso lo que dejas de hacer o decir) en internet cada vez pesa más en la creación de identidad y reputación general.

 

Y lo curioso es que las reglas de generación de identidad y reputación no son las mismas que en el mundo físico. O al menos no son exactamente iguales. Todo ello por varios motivos que voy a intentar resumir.

reputación online

 

 

La permanencia de la información en líneas generales, lo que se publica en internet permanece. Cuando escribes algo en internet y lo publicas en una página de libre acceso debes asumir que esas líneas van a quedar permanentemente almacenadas y disponibles en esa página. Puede que no siempre sea así, pero es lo más habitual. Es la hipótesis con la que se debe trabajar online. En primer lugar, no siempre controlas el servicio en el que estás dejando tu opinión. Es más, lo habitual es que no lo hagas, que se trate de un servicio controlado por un tercero que no siempre va a estar dispuesto a darle curso a tu petición de retirar determinados contenidos.

En segundo lugar, hay que ser consciente de que el mecanismo fundamental de difusión de la información en internet es la copia. En cuanto algo se publica empieza a ser replicado múltiples veces. Desde la caché de Google, se vincula a las copias de otros servicios, servidores para entendernos, el Internet Archive o los pantallazos que capturan los propios internautas. Incluso si la publicación original de la información se hizo en privado, la facilidad de copia unida a un número suficientemente alto de usuarios con acceso a ella y a conexiones entre ellos no suficientemente fuertes, hace que las probabilidades de que se haga pública sean muy altas. Y eso sin contar con posibles fallos técnicos o humanos que también pueden revelarlas.

Identidad o reputación Online

 
Como afirmo Linus Torvald ya en su día. “Dado un número suficientemente alto de ojos, cualquier información que publiques en internet estará permanentemente disponible, y nunca más podrá ser controlada al 100% por ti, una vez esta esté en la misma red indexada”.

 

Reflexionemos, y reflexionemos en voz alta, pues todo aquello que hoy este en la red indexado por nosotros a través de nuestros perfiles, puede ser sumamente importante en nuestro futuro más inmediato, por todo ello puedo afirmar que; La Identidad o reputación Online… no es solo lo que yo soy, o pretendo ser, o creo que soy. Sino que también es la opinión que otros tienen de mí, y estos pueden manipular o enlazar con todo aquello que me perjudica. Por lo que cada día será y es muchísimo más importante el cuidado y la gestión de esta.

Y será entonces cuando nuestra identidad o reputación online deberá estar impoluta, por que ya sin ella, en un futuro inmediato, no seremos nada, ni existiremos, pues la red para todos es ya nuestro futuro, y nuestra nueva forma de vivir e intercambiar todo.

Identidad o reputación Online