Es la mentira, el gran negocio de las redes sociales hoy? Desde Antoni de Iraola, te lo contamos.

 

Muchos como yo, Antoni de Iraola, ya la calificamos como la nueva ‘fuente de ingresos’ digital, la que más réditos reporta. La que más te hace crecer.

 

Quienes la explotan lo saben bien. Su valor puede ser incalculable. Tiene forma de intangible pero sus consecuencias son profundas y su capacidad de producir puede ser insaciable. Y es que en ella, la mentira, se oculta un bien preciado capaz de movilizar sociedades, cambiar gobiernos o hundir grandes empresas.

 

Es la mentira, el nuevo negocio, el más rentable en tiempos de pos verdad?

 

Ni siquiera hay que buscarla, basta con fabricarla, crear un foro, una fanpage, o basta con un simple trabajo previo de prospección de puntos débiles y de fijación de objetivos hacia tu adversario. Se puede ‘extraer’, fabricar en múltiples formatos; difamación e injurias y calumnias. O como falsedad vestida de verdad, sustentada por una enorme creatividad malintencionada y oculta en mensajes inocentes…para algunos insignificantes, para otros, catastróficos.

 

Sólo en el 2016 y en España, se fabricaron cientos de noticias falsas. La mentira gusta y atrae mucho más que la verdad. Y es que la debilidad humana, es muy atractiva a ella y sobretodo, morbosa de principio a fin cuando el mal, puede ser ajeno y no propio.

 

Una mentira, y la enorme atracción global que genera en las redes sociales supone tráfico y el tráfico es igual a negocio. ¿Por qué frenarla?

 

El pasado 2016, las tres noticias más leídas en las redes sociales eran falsas, por encima de las veraces.

Véase de ejemplo las siguientes.

 

El ‘bulo’ de que Albert Rivera quería recuperar la ‘mili’ para los ‘ninis’ rebasó las 270.000 interacciones; la pretendida propuesta del PP de prohibir el acceso a la Universidad de los obreros o esta tan increíble y surrealista como que Podemos, queria prohibir las procesiones para no ofender a los musulmanes rozaron las 100.000. Todas falsas. Un flujo de actividad e interacción que a los contenidos veraces les cuesta siquiera soñar, y llegar a estas interacciones en la red. Convirtiendo la mentira, en una cuestión enormemente atractiva.

 

 

Y es que la mentira, no hace, convierte o lleva a que “la falsedad se imponga a la verdad, y que esta, la falsedad arrase en las redes, no solo sociales”, por que la aplasta y la elimina, según los últimos datos que nos aporta ya el Big Data en España.

 

Hay que tener en cuenta que ya hoy, la mentira en sí, en las redes sociales, es capaz de movilizar sociedades y cambiar gobiernos ( vease como ejemplo las Elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de America ). Se ha convertido en el negocio más rentable en tiempos de posverdad y de falta de noticias positivas, motivantes y envolventes para una sociedad cansada y que muchas veces no sabe donde va. Pero sobre todo, en tiempos de una enorme falta de valores humanos y educativos.

 

Y es que el problema empieza a ser muy grave. Siendo la mentira, donde las nuevas generaciones, incluso las englobadas en los millennials, y que ya empiezan a ocupar puestos en el mercado laboral, donde estos, sólo se informan a través de Facebook, Twitter, Instagram, etc, que prevalecen e incentivan su forma de ver, pensar, y lo más grave, ser y estar en el mundo, hoy. Y no los medios convencionales que trabajan por una información sería y veraz a demás de confirmada.

 

Esa es su realidad y la nuestra hoy. La que construyen e interpretan a través de los canales digitales. “La lógica ha cambiado, yo ya no voy a informarme a los periódicos, son los periódicos los que vienen a mí”. Por eso los medios de comunicación tradicionales, a los que se presupone un aval de veracidad, filtro y credibilidad han desaparecido de su radio de influencia.

 

 

“Vivimos un tiempo en el que se ha perdido el rigor y la crítica, estamos viviendo un proceso de globalización de la superficialidad en la que la verdad es la gran damnificada. Y esto acaba de empezar”, aseguran cientos de expertos en Big Data. No es que lo diga yo, Antoni de Iraola.

 

 

Por eso, el reto más inminente y que tienen los medios digitales ya hoy, locos y completamente desbocados, parece convertirse en misión imposible. Y es que pasar de hacer rentable la mentira a convertir la verdad en el gran negocio, no será tarea nada fácil.

 

Conclusión.

 

“El problema es evidente, la verdad no vende tanto y no genera tanto tráfico en la red. Y a todo ello debemos sumarle que en medio de los usuarios, tenemos a las dueñas de las autopistas por las que circula la gente, en definitiva la sociedad”. Encontramos una terrible guerra silenciosa, pero destructiva en puestos de trabajo, valores humanos y quién sabe si en un futuro, sociedades prosperas, en la que los medios de comunicación aparecen ya como uno de los grandes damnificados de la proliferación de la mentira. 

Feliz e increíble día a todos!

@ Antoni de Iraola.

 

Mentiras y Fakes por Antoni de Iraola