Sabes lo que es “La psicografía en la era digital”. Antoni de Iraola, te lo cuenta.

 

 

Hoy en día, no basta que una empresa utilice un modelo de segmentación de mercados para llegar con éxito al consumidor/es. Lo sabías?

Antoni de Iraola, te lo cuenta.

 

Sino que ya se necesita saber sobre comportamiento humano y entender qué es lo que hace feliz a las personas, que piensan o anhelan y como pueden lograrlo. Si bien una empresa puede tener éxito en su búsqueda por llegar al cliente por medio de la utilización de las redes sociales, no solo con estas y sin la analítica, nada de esto sería posible.

Por un lado está el conocimiento sobre la trilogía del ser, tener y hacer como los caminos que tienen las personas para alcanzar la felicidad. En términos de negocios,  las preguntas claves para entender esta trilogía son:

 

¿Qué hace feliz a mis clientes? ¿Qué les da valor? ¿Mi producto o servicio cubre sus necesidades y satisface -o despierta- sus deseos?  Esta es la base de la trilogía.

 

“ ser, tener y hacer

Pero además de formularse estos interrogantes, es necesario que se esté seguro de que las respuestas que se obtengan a partir del analisis, sean certeras o casi a los 100% próximas a donde queremos llegar, y para ello se debe tener muy en cuenta todo lo qué está pasando con la sociedad de hoy.

 

Des de Antoni de Iraola, te contamos que des de hace 170 años, Marx habló de la "cosificación" de las personas, que no es más que la entrega al consumo compulsivo de artículos, la mayoría de las veces inútiles o superfluos, que las modas y la publicidad imponen, de manera abusiva e intrusiva en nuestras vidas, y que ya aceptamos como normales.

Pero Marx no fue el único que empleó este término. Existen multitud de publicaciones, que manifiestan que la "cosificación" se da porque este consumo inagotable vacía la vida interior de inquietudes sociales y espirituales, anulando por completo la iniciativa humana, y lo más relevante, enaltece el egoísmo y la falta de unión entre unos y otros, debilitando la sociedad, día tras día, y convirtiéndonos en productos clasificados, víctimas de nuestro propio ego basados en el “ser, tener y hacer “. Lo recuerdas?

Y es que "la vida ha dejado de ser vivida para ser solo representada"; que "el consumidor se torna cada día, y día tras día en un consumidor de ilusiones" y que "lo que inventan las industrias culturales no es más que una cultura transformada en artículos de consumo de masas". Del que ya somos víctimas todos, en mayor o menor medida.

 

Así, una gran cantidad de chefs, modistas, actores, estilistas y DJs, entre muchos otros, son los nuevos sacerdotes que reemplazan a los intelectuales de antes, apoyados en plataformas como Instagram, You Tube o Facebook.

 

Entonces, encontramos el concepto de "valor", y no solo en su única descripción y principal, en la que lo económico es importante. También lo son otras dos variables fundamentales como el tiempo y la ansiedad, factores tanto o más relevantes que se transforman en dinero cuando llegan a su cúspide en el ser humano.

Y es que aquello que es rápido de consumir, de sentir de inmediato, será más valorado. Lo que demore -aún bajo la promesa de que valdrá mucho más- será desechado de manera directa.

El "¡Quiero!" es la frase de los seres humanos hoy que refleja el impulso de desear algo con solo verlo, y ante la falta de autoestima y realización tan elevada que sostiene nuestra sociedad decadente, y falta de valores.

A todo ello, debemos sumarle, que al sentido de urgencia instaurado en el consumo ("¡lo quiero ya!"), y más, si con ello me calmo, si algo me pone pilas y me hace sentir mejor -o evita sentirme peor-, o si algo me ayuda a escapar de los desafíos y dramas que impone la vida, esta vale más. Aunque solo sea por un instante, como cuando estrenas un coche, y lo sacas del concesionario, a la semana siguiente ya lo estas lavando, y todo vuelve a ser lo mismo que cuando disponías del otro. Ese es el nuevo concepto de valor.

Y es justo cunado en el reino digital, las princesas, reyes y primeros ministros que encontramos, adquieren nombres tales como Facebook, Instagram y Twitter que, como buenas princesas estereotipadas, son frívolas y caprichosas. Actualmente, estos espacios reemplazan a las paredes de los baños de discotecas y bares, donde antes se leía cómo algunos expresaban sus bajas pasiones y esa multitud de mensajes surrealistas que nadie entendía, pero muchos leíamos con atención.

 

¿Qué hacer entonces hoy? A que atenderse? Y como vivir con ello?

 

Desde el lugar que me corresponde sugiero a mis lectores, aprender mucho sobre el comportamiento humano, " las neurociencias están separando la paja del grano", entender que cinco millones de años de vida de la raza humana en la tierra, tienen una impronta significativa en nuestro ser, y mucho más relevantes que el " tener, querer y actuar ". Debemos volver a los valores, ya!

 

Escuchar, observar y aprender sobre la sociedad, en libros, mediante la lectura y en la calle, mediante la observación, para no dejarnos llevar por nuestros propios paradigmas, peligro supremo de los marketeros ( como yo ) des de la oficina.

 

En definitiva, y concluyendo, “Internet puede ser una herramienta extraordinaria para descubrir ideas. Puedo leer cualquier diario del mundo, algo imposible hace 20 años. Pero, ¿realmente lo hago?”.

 

Ahora tú mismo, decide, actúa y lo más relevante, no te creas todo aquello que te enseñan, podría ser mentira y estarían intentando manipularte.

 

Un abrazo Antoni de Iraola.