Toca reinventarse cada día.

Reinventarse

Estamos ya a mitades de febrero,

y en breve llegaremos a su fin, y con él nos acercaremos a la primavera. Cabe decir que está siendo un mes peculiar, de tirones y frenadas, de momentos en los que pensar y en que estos, nuestros pensamientos ocupan la mayoría de nuestro tiempo, y en los que observar acompaña nuestro pensamiento y condicionan sin duda nuestra manera de hacerlo.

Hablas con uno o con otro, y la palabra reinante es inseguridad. Y es que vivimos una época en que la inseguridad planea por encima de todas nuestras acciones, además que son multitud de noticias las que no alientan para nada el positivismo, ni a corto o medio plazo.

¡No miréis la tele, hacedme caso!

Muchos lo muestran en sus rostros, otras personas en sus acciones o aptitudes y hay quien inherente respira y anda con paso firme, temiendo desplazarse para un lado u otro, evitando caer con sensación de desequilibrio. Y es que da igual si tienes 29, 32, o 40 años, la edad empieza a no ser lo más importante, y si la aptitud o aptitudes ante las cosas. A todos nos ha tocado vivir ahora y en este tiempo, ni al vecino menos, ni a tu jefe más. Tenlo en cuenta.

 

Son momentos de aprender a controlar los tiempos, de saber ser paciente, de mirar objetivamente pensando en la realidad, dejando de lado la fantasía adquirida de niños, pero sin dejar de soñar, nunca.

 

Y a mí pensar, pues la verdad nunca es certera, pero sí muy objetiva, cierto es que a todos nos gustaría volver a momentos pasados, ya 10 años después de ese 2006 loco, de presupuestos indecentes, presiones relativas, objetivos más que cumplidos antes de finalizar una navidad llena de excesos y sueños, a veces con muy poco esfuerzo…pero es que los tiempos han cambiado. Y no querer verlo, es no vivir en la realidad.

También hay que decir que, a todo ello, nuestras principales necesidades y productos que las acompañan, se han encarecido desproporcionalmente a lo que rendamos laboralmente los que rendimos algo, pues hay quien ya no renda nada, dolencia de un presente, que nuestros gobernantes son incapaces de resolver, sus egoísmos partidistas y capacidades cognitivas, se encuentran obstruidas, ante un país enfermo de futuro.

Señores, vivimos un inmenso cambio, las nuevas tecnologías nos están llevando a un nuevo mundo, en el que no me vaticinaría a decir que si mejor o peor que lo conocido hasta ahora, pero sí muy diferente. Donde el voy a estudiar una carrera, para luego trabajar 25 años en la misma compañía, al lado de casa, mi hipoteca y mi familia, mi coche y mis vacaciones de 30 días, es cuestión de un pasado, que no queremos olvidar, y que ya no es posible hoy.

 

Reinventarse

 

Toca reinventarse cada día, toca renacer cada mañana, dar lo mejor, y esperar llegar a la base y mantenerse, solo e únicamente eso, pues la cima es peligrosa y el éxito empresarial o laboral, sinónimo de envidia en mucha gente. Cabe y debemos reflexionar, pues sin unidad, humildad y objetividad, no hay futuro posible.

Estos tiempos, los nuevos tiempos, son veloces y conllevan pausas breves. Pero queremos correr demasiado y perdemos el sentido de la realidad, y es que alomemos será que es momento de dejar ir lastre o cargas, renunciar y aceptar, para volver a construir. Observar nuestras vidas y dejar de compararnos, buscando sentirse realizados y lo más importante, felices y satisfechos con nuestro hacer diario, siendo no estando.

 

 

¡Son breves reflexiones, aunque a mí parecer certeras…y es que todo avanza tan rápido que alomemos cuando nos demos cuenta, nos habremos estrellado, todos!