La resiliencia, actitud o virtud.

La resiliencia…

es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por estos. Actualmente, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades y patologías, como lo hace la psicología tradicional.

Estamos inmersos en una época de muchos cambios en todos los aspectos de nuestras vidas, Todos absolutamente todos nos vemos inmersos en la vorágine de esta nuestra nueva sociedad, en plena transformación a partir de la entrada de las nuevas tecnologías, sus aplicaciones y consecuencias sobre todos nosotros a diario.

A diario uno se conecta a LinkedIn por no hablar de Facebook, y solo entrar en la página principal, aparecen cientos de mensajes, de fácil posteo y de sinergia continuista con lo que las personas de dicha red, percibe o quiere transmitir su estado de ánimo. Véase un ejemplo en;

“Arriésgate, si ganas serás feliz, si pierdes serás más sabio “

 

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Pero cuantos de todos nosotros estamos dispuestos a hacerlo. Cuantos queremos arriesgar y nos conformaremos en ser más sabios si al final no obtenemos nada, si perdón, toneladas de sabiduría, claro está.

Y es que cuantos predicamos lo que no creemos, creyendo que hacemos lo correcto o nos auto-engañamos y nos da igual.

Detrás de todos estos mensajes existen unos objetivos. Bien sean comerciales, de posicionamiento y búsqueda de notoriedad, o sencillamente hacernos visibles por la necesidad de encontrar un nuevo empleo o proyectos, entre estos, me incluyo yo.

Considero que vivir engañados sin ser amos de nuestro destino, es lo peor que le puede suceder a alguien. Y que querer aparentar lo que uno no cree, es y piensa un factor más que puede hacernos dudar de nuestras capacidades, restándonos en la zona de confort esperando llegar a la meta. Por cierto, una meta que fluctúa en función de muchísimos factores que determinan y condicionan nuestro devenir y nos crean inseguridad, y que para nada controlamos estando en dicha zona, la de confort.

Por eso, gracias a la “Resiliencia “ cada uno de nosotros, pues todos tenemos una, en diferente medida e intensidad, nos permite avanzar o sostenernos a diario sobre las finas cuerdas por las que andamos, y esta la resiliencia personal adquirida, nos lleva a estar muy atentos a lo que sucede en nuestro alrededor.

 

Desarrollar este concepto, convirtiéndolo en aptitud debe ser un objetivo para este año 2016 lleno de grandes cambios en nuestro país y directamente en el mundo y nuestras vidas, pues debemos estar preparados para estar y no solo ser en este nuevo mundo global condicionado por la red que nos pisa los talones, a todos.

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