No vales nada, sigue así!

Cuántas veces hemos oído, o nos hemos visto implicados en esta situación.

“Esto es así o así, si no te gusta, ahí está la puerta “ y es que no vales nada, sigue así. Situación muy común en tiempos de crisis como la actual, en la mayoría de grandes compañías y en diversos y variados cargos de responsabilidad de las mismas.

Y es que las relaciones de poder entre jefe-empleado, no son normalmente nada agradables y en la gran mayoría de casos, los objetivos establecidos no pueden ni son posibles llevarlos a cabo, y lo saben. Porque la realidad de hoy, supera con creces y claramente la ficción.

Las disputas o dificultades en nuestras relaciones personales con quienes nos mandan y que se establecen entre ambos, dificultan enormemente en gran mayoría de casos el avance de una compañía hacia nuevos resultados, retos y sobre todo hacia la satisfacción de nuestros clientes, quienes son los que al final perciben la calidad de aquello que envuelve un producto o servició.

Unos, los jefes, se sienten con pleno derecho de usar el poder con autoritarismo, mientras que los otros, los empleados, obedecen por temor, pierden la autoestima. Dejando de lado el valor humano que constituye una compañía, y que al final hacen y constituyen las personas, pues hacen que mejor o peor al responder al teléfono, atender físicamente a los clientes o simplemente la barren, mucho mejor o peor aquella compañía y marca.

Los que están en posición de poder suelen confundir con “servilismo “ lo que es normal y cotidiano en servició o trabajo entre ambas partes, establecidos contractualmente por una relación basada en el temor del empleado a perder su trabajo o en su necesidad de tener un sueldo, sí o sí. Véase la mayoría de ofertas o entrevistas de trabajo publicadas a día de hoy, en que los objetivos y circunstancias imposibles, llevan al desespero de aquellos que la solicitan ante la criba de miles de posibles candidatos frente a un sueldo miserable y promesas ilusionantes que nos hacen perder de vista la realidad de la misma.

Y es que, a este estilo de jefes, que recurren en el autoritarismo con el fin de sacar ventaja, des de su posición dominante y lograr que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada, hay que decirles y hacerles ver, que podría ser el entre muchas otras cosas, que algún día estuvieran en el otro lado además de que se equivoca, a mí parecer. También hay que decir que de empelados hay de muchos tipos, pero hoy no es el tema, ya llegará. ¡Prometido!

 

autoestima

 

“Pero hay que decir que lo peor en este mundo, es educar por métodos basados en el temor, la fuerza y la autoridad, por que destruye la sinceridad y la confianza, llevándonos a una falsa sumisión, sin reversión alguna posible “.

 

 

 

Por qué solo generan conductas agresivas, de odio o ineficacia ante los clientes. Y es que no hay percepción más dañina para una compañía y el futuro de la misma, que aquella que notan los clientes, con el descontento, inseguridad y la falta de estima, determinación o autonomía del empleado, hacia la compañía que uno representa.

Toda compañía, grande o pequeña al final es formada por personas. Personas con familia o sin ella. Personas con valores, autoestima y cualidades diversas, aptitudes adquiridas o por adquirir y aprender. Y todas ellas por encima de cualquier preció, cultura o menospreció o desvalorización de los trabajos a desempeñar, son y serán personas, siempre. Sea bien en un trabajo como maquinista, barriendo, limpiando cristales, manejando grandes cuentas, o despachando dinero en un banco, al final todas ellas suman y constituye la grandeza de una marca y compañía.

 

Vivimos tiempos de cambios, convulsos y sobretodo de egoísmos muy intensos por parte de muchos. Todos ellos, los egoísmos junto nos llevan a la división y al enfoque a mí parecer erróneo de nuestro hacer diario, por eso estamos como estamos (véase la clase política de este país).

 

 

autoestima

 

Y hoy, resulta que este apunte en mí bloc va dirigido al mundo laboral. Pero de manera idéntica podría ir enfocado al ámbito personal y de uno mismo dado que es perfectamente extrapolable y comparable. Y es que en estas, nuestras relaciones personales a día de hoy, ya sucede o se vislumbra en el futuro más inmediato, mostrandonos que dicha posibilidad a que suceda, exista.

 

Sinceramente y ante todo ello, creó yo, debemos reflexionar. ¡Feliz e increíble semana a todos!!