Un supervisor, a su subordinado.

Cuántas veces hemos oído, o nos hemos visto implicados en esta situación.

“Esto es así o así, si no te gusta, ahí está la puerta “

Situación muy común en tiempos de crisis como la actual. Las relaciones de poder entre jefe-empleado, no son normalmente nada agradables y en la gran mayoría de casos, los objetivos establecidos no pueden ni son posibles llevarlos a cabo, pues las disputas que se establecen entre ambos, los dificultan enormemente. Unos, los jefes, se sienten con pleno derecho de usar el poder con autoritarismo, mientras que los otros, los empleados, obedecen por temor.

Los que están en posición de poder suelen confundir con “servilismo “-lo que es, servició o trabajo entre ambas partes, establecidos contractualmente- por una relación basada en el temor del empleado a perder el trabajo o en su necesidad de tener un sueldo, sí o sí.

A este estilo de jefes, que recurren en el autoritarismo con el fin de sacar ventaja, des de su posición dominante y lograr que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada, hay que decirles y hacerles ver que;

“Lo peor en este mundo, es educar por métodos basados en el temor, la fuerza y la autoridad, por que destruye la sinceridad y la confianza, llevándonos a una falsa sumisión, sin reversión alguna posible “.

Feliz e increíble semana a todos!!

sinceridad confianza