Profesionalidad y eficiencia.

Profesionalidad y eficiencia.

Característica de la persona que desempeña un trabajo con pericia, aplicación, seriedad, honradez y eficacia, o del trabajo así desempeñado.

Vivimos en la era del cambio continuo de la sobreinformación y sobresaturación de nuestras mentes, bajo la previsión de la autorrealización y el logro masivo de objetivos, todo ello a diario.

¿Pero somos profesionales?, y eficientes?

Te conectas a tu Smartphone, accedes a tus redes, visualizas tu perfil de LinkedIn y de manera instantánea, todo el mundo habla de multitud de cosas, y todo el mundo es multitud de cosas. Todo bajo la imagen, venta de uno mismo y la percepción de que el mundo se termina, y no mañana, sino hoy mismo, esta misma noche, justo después de las ocho en punto.

Todo el mundo es Tic, Seo,..especialista en algo como puedo ir viendo en mí sector y más cuando te especializas en reputación online y la proyección de marcas, pero que a día de hoy, dicho sujeto quiere especializarse o venderse en algo que ni el mismo sabe, buscando llamar la atención o bajo el concepto de algo o multitud de muchos, que en ninguna de nuestras mentes tiene cabida si se lee en 5 minutos, que leemos cuando vamos al servició, buscando el receso, la paz mental o simplemente nuestro espació, único, personal o de soledad, y olvidamos como la “ Dori” de la película Nemo, a los tres segundos, sino son dos.

Esfuerzo

esfuerzo. (De esforzar).

Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades.

Y es que en esta sociedad actual y que todos conocemos hoy, resultados sin esfuerzo no existen.

A diario vivimos multitud de circunstancias que nos obligan a estar atentos, exigirnos y andar perfilando la línea de lo imposible. Situaciones que nos ponen al límite de nuestra paciencia.

Actitudes aceptadas de los demás, incomprensibles al percibirlas, entendibles y dudosas al analizarlas. Pues querer algo, sin luchar por ello, sin control o volverse loco, es hoy un gran reto de nuestra sociedad.

Anteponemos los egos personales por encima de las actitudes y valores de las personas. Olvidamos que todos, absolutamente todos venimos del mismo sitio, y que terminaremos en el mismo sitio también, pudiendo ser la única diferencia entre nosotros, la distancia entre puntos o lugar de defunción esa nuestra única diferencia respecto al cómo y dónde.

“No permitas que nadie tome el control de tu vida ni boicotee tus sueños “, evita la gente toxica.

Todos en algún momento de nuestras vidas, nos hemos encontrado con personas problemáticas (jefes, amigos, familiares, etc.)

En todo grupo humano, ¿Quién no se ha enfrentado con un manipulador que quería que hiciera todo lo que disponía, con un psicópata que se había predispuesto a hacerte la vida imposible, con un jefe autoritario que pensaba que podía disponer de su vida las 24 horas del día, con un amigo envidioso que celaba todo lo que hora salía y entraba a su casa y con quién?

En todo grupo humano, ¿Quién no se ha enfrentado con un manipulador que quería que hiciera todo lo que disponía, con un psicópata que se había predispuesto a hacerte la vida imposible, con un jefe autoritario que pensaba que podía disponer de su vida las 24 horas del día, con un amigo envidioso que celaba todo lo que hora salía y entraba a su casa y con quién?

Muchas veces permitimos entrar en nuestro círculo más íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria, a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin gente TOXICA, a personas equivocadas que permanentemente evalúan lo que decimos y lo que hacemos, o lo que no decimos y no hacemos.

Estas personas “TOXICAS “, que potencian nuestras debilidades, nos llenan de cargas y frustraciones, nos impiden avanzar. Ellas, por cierto, saben todo lo que pasa en el ojo ajeno, pero se olvidan de ver lo que tienen en el propio.

“No permitas que nadie tome el control de tu vida ni boicotee tus sueños “, evita la gente toxica.