La escritura. Antoni de Iraola

Firmamos cheques, apuntamos notas, en el lateral de nuestro diario o libreta de acciones, así como nuestras agendas. Enviamos mails, redactamos ponencias y presentaciones, enviamos cartas…si cartas. Aquello que antiguamente hacíamos cuando queríamos contactar con alguien, transmitirle sentimientos, decirle un simple te quiero o que estábamos bien. Ahora, las tecnologías nos permiten esta mensajería de manera instantánea, pero la verdad sea dicha, continuamos escribiendo de una manera u otra.

Face, twiter, watts, mesenger, Instagram…por todos lados la escritura es presente, mucho más de lo que somos conscientes y más aun de la fuerza que esta tiene.

Querer decir algo con una imagen es importante e impactante además que hay que escogerla muy bien, sino no llegaremos con nuestro mensaje. ¿Pero qué es lo que le da la fuerza? La escritura.

Esa frase o conjunto de palabras, silabas o monosílabas que enriquecen la luminosidad u opacidad de la imagen, haciéndonos reaccionar. Y es que, sin ella, la escritura, no seriamos nadie.

Por eso ahora más que nunca debemos cuidarla, mimarla, y sobretodo aplicarla correctamente. Pues al final, una de las pocas cosas que nos queda es el lenguaje escrito, la libertad de palabra y expresión, decir o apuntar aquello que anhelamos y pensamos.

Siendo esta al final, la única que si deja rastro de lo que hemos sido, hecho o dicho. Nuestra vida es lo que escribimos, sobre cualquier soporte, sobre nuestro espíritu, nuestra consciencia, grabando cada una de nuestras acciones de la vida. Ese inmenso e intenso devenir de situaciones que nos llevan de un lado a otro, con un final ya escrito, pero de prologo e historia por escribir.

No lo olvides nunca, la fuerza de la escritura, es tan poderosa como la energía solar, pues si estamos hoy haciendo lo que hacemos, posiblemente sea por que aprendimos cosas de otros que las escribieron. ¡Ahora te toca a ti!