La identidad corporativa o identidad visual (IVC).Por Antoni de Iraola.

En general la identidad corporativa incluye un logotipo / fotografía o elementos de soporte, generalmente coordinados por un grupo de líneas maestras que se recogen en un documento de tipo Manual Corporativo, presentación web, blog o perfil en las redes sociales.

Hoy en día la identidad corporativa tanto de compañía como personas físicas es realmente muy importante. Como bien se decía antes y se aplica mucho ahora, una imagen vale más que mil palabras, y nunca mejor dicho.

Pues podemos ser grandes conocedores de una materia, especialidad o técnica, pero sin una identidad clara y definida, enfocada en la dirección correcta, nuestra identidad y capacidades restaran de más valor ante todos aquellos que pueden necesitar de nuestros recursos, quieren saber de nosotros o simplemente necesitan informarse de algo o alguien.

No basta con estar, hay que ser y también parecer aquello que se es, con todo. Y más aún hoy en día, en medio de este inmenso cambio coyuntural, social y tecnológico en el que vivimos, donde la red supone el 70% de toda nuestra actividad, ya no presente, sino futura llegando a cuotas de más del 90% tanto para personas como corporaciones, y donde el no ser, conllevara no estar y no ser encontrado. Debemos aceptar que nuestra privacidad, ha de ser controlada, precisa y delimitada por nosotros, pero que el anonimato en la red como tal y en busca de estos objetivos anteriormente nombrados, es un error.

Hay que tener muy claro que debemos trabajar a largo plazo, ser pacientes y establecer unas pautas muy rigurosas sin desviarnos del camino ni un milímetro. Estar atentos a los cambios, nuevas tendencias y hábitos de consumo que se avecinan, pero sin volvernos locos. Un poco de algo es bueno y un atracón de mucho, casi seguro será fatal. (entiéndase esto, por estar en cientos de perfiles sociales y redes compartidas)

En definitiva, nuestra identidad, lo que nosotros mostramos sin decir nada que no seamos, será y es sumamente importante, pues no sabemos cuándo vamos a necesitar tirar de ella, y aun que nunca lo necesitemos, tened por seguro que esta, nuestra identidad corporativa, tanto de marca como personal, siempre nos estará ayudando de manera indirecta, sobretodo en nuestros logros y atribuciones personales y profesionales.

Comunica, pero hazlo bien. Por Antoni de Iraola.

Comunicación; del latín communicatio, onis1.

Actividad que consiste en intercambiar información entre dos o más personas pudiendo utilizar los medios existentes o de manera verbal y directa.

“Para comunicarse de manera efectiva, debemos darnos cuenta que todos somos diferentes en la forma que percibimos el mundo y utilizar el conocimiento como guía para nuestra comunicación “.

En este mundo, cambiante, que día a día nos obliga a evolucionar, estudiar, leer, aprender, enseñar y multitud de conceptos altamente estresantes, encontramos uno que de por si existe en nuestra vida siempre 24 horas, des de que nos levantamos hasta que nos acostamos, bien sea de una manera o de otra.

Miles y cientos de mensajes continuos en la publicidad, la calle, la gente, perfiles y redes sociales, bien sea Linkedin, Facebook, twitter, etc… informaciones e imputes sin control, imágenes y situaciones que todas ellas juntas suman o restan, pero la más importante comunican cosas, quieren decir algo, todas ellas junto a las palabras.

No por mucho Twittear, se consiguen más seguidores. Antoni de Iraola.

A simple vista, Twitter es el mundo de las cifras. Uno sigue a Npersonas y a uno le siguen Npersonas. Ha publicado Nnúmero de mensajes en Ndías, meses o años. Cada mensaje ha recibido Ncantidad de aplauso o se ha compartido N número de veces. La conclusión, pues, está cantada. Todo es un juego y quien tiene números más altos gana. Pero esta percepción, como se ha ido demostrando a lo largo de los años, es falsa. Las redes sociales no son cuestión de números porque los números pueden responder a compromisos o a caprichos o modas. Lo que sí son las redes sociales es cuestión de influencia. Y en ese terreno, el más lacónico usuario puede ser quien firme el comentario más determinante de todos en un momento dado. Y por esta regla de tres, la fórmula más fácil de parecer irrelevante es seguir la ley de los números y publicar mucho.

“ Tú Marca e imagen pública en la red “ Por Antoni de Iraola.

Siete de cada diez españoles navegan por Internet y, entre estos, nueve de cada diez son habituales en las redes sociales. Esto significa que más de 31 millones de españoles tienen perfil en Facebook, Twitter, Linkedin o Instagram. O, traducido al prisma empresarial, que hay muchos clientes potenciales pululando por la red.

Pero, ¿cómo llegar hasta ellos? ¿Cómo convencerles para que compren un producto determinado? “El primer gran error es pensar que la consecuencia sobre la venta es directa”, avisa el profesor de Marketing Digital de Evade, Franc Carreras. El fundador de Somos Digitales sostiene que los usuarios de este tipo de redes “está ahí para socializarse, no para comprar”. Esto hace que vean como una molestia los anuncios directos o el exceso de información corporativa sobre una marca.

“Tienes que hacer que hablen de ti, ser el objeto de la conversación y no el protagonista de ella”, resuelve Carreras, que destaca el papel prescriptor de los contactos y amistades cuando se considera si hacer o no una compra. Un ejemplo sería la compra de un coche: en rara ocasión la compra se consumará a través de la red, pero Internet es un recurso ampliamente usado para buscar y comparar modelos. Así pues, una automovilística que desestime su presencia en las redes, como hizo en su momento General Motors, puede convertirse en invisible para los usuarios en las fases que preceden a la compra en sí.