No por mucho Twittear se consiguen más seguidores.

A simple vista, Twitter es el mundo de las cifras. Uno sigue a Npersonas y a uno le siguen Npersonas. Ha publicado Nnúmero de mensajes en Ndías, meses o años. Cada mensaje ha recibido Ncantidad de aplauso o se ha compartido N número de veces. La conclusión, pues, está cantada. Todo es un juego y quien tiene números más altos gana. Pero esta percepción, como se ha ido demostrando a lo largo de los años, es falsa. Las redes sociales no son cuestión de números porque los números pueden responder a compromisos o a caprichos o modas. Lo que sí son las redes sociales es cuestión de influencia. Y en ese terreno, el más lacónico usuario puede ser quien firme el comentario más determinante de todos en un momento dado. Y por esta regla de tres, la fórmula más fácil de parecer irrelevante es seguir la ley de los números y publicar mucho.

“ Tú Marca e imagen pública en la red “ Por Antoni de Iraola.

Siete de cada diez españoles navegan por Internet y, entre estos, nueve de cada diez son habituales en las redes sociales. Esto significa que más de 31 millones de españoles tienen perfil en Facebook, Twitter, Linkedin o Instagram. O, traducido al prisma empresarial, que hay muchos clientes potenciales pululando por la red.

Pero, ¿cómo llegar hasta ellos? ¿Cómo convencerles para que compren un producto determinado? “El primer gran error es pensar que la consecuencia sobre la venta es directa”, avisa el profesor de Marketing Digital de Evade, Franc Carreras. El fundador de Somos Digitales sostiene que los usuarios de este tipo de redes “está ahí para socializarse, no para comprar”. Esto hace que vean como una molestia los anuncios directos o el exceso de información corporativa sobre una marca.

“Tienes que hacer que hablen de ti, ser el objeto de la conversación y no el protagonista de ella”, resuelve Carreras, que destaca el papel prescriptor de los contactos y amistades cuando se considera si hacer o no una compra. Un ejemplo sería la compra de un coche: en rara ocasión la compra se consumará a través de la red, pero Internet es un recurso ampliamente usado para buscar y comparar modelos. Así pues, una automovilística que desestime su presencia en las redes, como hizo en su momento General Motors, puede convertirse en invisible para los usuarios en las fases que preceden a la compra en sí.