Branding_emocional_por_antonideiraola.es

¿Es el Branding Emocional, la emoción que mueve el mundo?

 

Hoy más que nunca, ya no importa si es el deseo, el amor, el arte…, el miedo, la tristeza o el odio, lo que puede movernos a comprar o consultar algo de manera impulsiva. 

Y es que “Somos emociones atrapadas en mentes que consumen, en cuerpos que se deleitan en el gozo de los impulsos”.

Por qué nuestra mente y subconsciente no reacciona igual a la lectura de un poema que a un texto sin alma, o la sinfonía de una gran película. ¿Lo sabías?

¿Pero qué es el branding emocional?

El branding emocional no es nada nuevo, ni nada que nos hayamos inventado nosotros. Para nada.

La publicidad siempre ha apelado a nuestros instintos más primarios desde su nacimiento. Innumerables marcas con innumerables artimañas enamoran al consumidor cada día; y lo hacen sin que éste se dé cuenta, porque el amor a una marca no duele, sino como bien dice la palabra, enamora.

La conexión emocional con el consumidor es fundamental para llegar hasta él hoy más que nunca, en este nuevo mundo de las redes sociales saturado de mensajes, y las marcas recurren al branding emocional para desencadenar en él un deseo o apego de tipo irracional.

Así, la comunicación en marketing debe enfocarse en convertir a la marca en un ente que desencadene una respuesta emocional en el consumidor, y que tenga un impacto significativo en la vinculación afectiva con la marca. Cuanto más vinculo, mayores posibilidades de compra.

Pongamos como ejemplo a Mahou. Una marca que sabe muy bien cómo hacerlo: desde su faceta multicultural «destapa la felicidad» hasta su castizo «Rentabilibar», la exaltación de la amistad y el privilegio de disfrutar del momento y la inclusividad, aun en momentos de dificultad y exaltando la solidaridad, ha llevado la marca a conectar no sólo con sus potenciales consumidores, sino con las personas. Conozco gente que no bebe cerveza o esta marca de cerveza, pero siente un irracional apego por esta marca. Y es porque les toca una tecla. La de las emociones.

El branding ayuda a identificar una marca y permite que el consumidor la asocie con unos determinados valores -sean estos tangibles, como la calidad de sus productos, o intangibles, como las cualidades de su «personalidad de marca»-.

Teniendo siempre esto claro; entenderemos que en el marco de lo intangible hay marcas sin alma y otras que son todo corazón. Las marcas se sirven del branding emocional para asociarse con sentimientos positivos, con una finalidad comercial. Así, las connotaciones positivas se hacen extensivas a todos sus productos o servicios. Y sus ventas crecen y crecen.

El branding emocional persigue lograr una confianza incondicional por parte de los consumidores, una familiaridad que es muy difícil que se rompa. Según algunos expertos en marketing emocional como Andy Stalman, los elementos clave como la inclusividad, la sofisticación y la sutileza, distinguen entre la marca emocional y el sentido literal de la conciencia de marca.

Famosos son sus proclamas sobre el branding emocional, que podríamos resumir en que, en este campo, los consumidores no son consumidores: sino que sobretodo, son personas.

Por ello, la marca ya no ofrece un producto, sino que conecta con la gente a través del valor añadido de la experiencia y la memoria emocional, generando una confianza incondicional que conlleva la preferencia por dicha marca.

Es más: a la aspiración por ella, y gracias a su personalidad carismática que dialoga con el consumidor y le hace sentir, creando una relación de amor y querencia, el branding emocional convierte una marca en ídolo y el, en motivo de consumo.

Branding emocional aplicado al marketing digital, hoy.

Podemos decir que “ El branding emocional “ es un modo de hablarle al consumidor o, mejor dicho, a sus emociones, por tanto es un método que trasciende al soporte.

Es decir, no hay diferencia sobre publicidad tradicional u offline y publicidad online. Sin embargo, el canal digital ofrece un espacio en el que el branding emocional cobra una mayor importancia: nos referimos a las redes sociales, como no.

Un mensaje que hace que el consumidor se vincule emocionalmente a una marca a través de su identificación con ella encuentra en el Social Media un ecosistema perfecto, debido a la predisposición y receptividad del usuario cuando se encuentra en estos espacios asociados al ocio y las relaciones humanas. Además, su capacidad para albergar contenido multimedia y que éste pueda ser compartido entre iguales, mueve al engagement y la viralización. Y son el entorno natural en el que se mueve el branded content, se apoye en el Branding Emocional, como pilar de su estrategia.

Si hablamos hoy de soporte en el que soportar esto, en social Media, no cabe duda de que el vídeo es el gran aliado del branding emocional. La posibilidad de incorporar imagen en movimiento y música, sumado a su capacidad para contar una historia de forma sintética y visual, convierte al vídeo en el principal soporte desde el que las marcas pueden hablarles a las emociones del consumidor, y llegar. Pero no es el único: también la imagen o una frase concreta puede lograr que nos enganchemos emocionalmente a una marca, aun que cada vez son más los usuarios que no leen por pereza, y si escuchan, dado que no requiere en la mayor de las veces mucho esfuerzo.

Y ahora, y como siempre. Si deseas y estas decidido a poner en marcha una estrategia digital para conectar con los consumidores de tu marca. Puedes contactar con nosotros y te ayudaremos a comunicarte con los segmentos de clientes más adecuados a tus intereses, bajo resultados reales y tangibles acordes a la inversión de tu compañía.

Gracias por leernos amigo lector.

At.Team  www.antonideiraola.es

 


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No son Vacaciones.Es un Stop.

Siempre me he considerado alguien positivo y muy resiliente. Capaz de mucho e impulsor de otros, pues así me lo han hecho saber algunas de las personas con las que trabajo y he trabajado, además de una persona experimentada y conocedor de mi trabajo, y amante de este.

Pero debo reconocer y ya lo hice en privado con @xavi-roca-cusachs-pericas, en una conversación mucho más que interesante no hace más de un mes, que estaba colapsando, el me lo hizo ver. ¿Me estaré desenamorando? ¿Se acabo mi amor con las redes ? ¿ Será tontería pasajera o el calor de estos días?. Puede!

La verdad de todo esto, es que sufro un colapso no por exceso de trabajo ni de ideas. Estas me siguen fluyendo y mucho, pero solo se está convirtiendo en eso, ideas. Sino un colapso motivacional en lo que hago.

El mercado se ha descontrolado, y busca magos lowcost. Alguien que barra, aspire, cocine y sirva a bajo coste. Que al mismo tiempo de beneficios inmediatos sin inversión y a poder ser, no diga no o te estas equivocando. Esto no gusta. Son 22 años de experiencia, tres países donde he vivido, un proceso de fallida empresarial y personal, un divorcio y una enfermedad que casi me envía al hoyo,  y eso no es gratuito.

Vivimos un momento donde demasiados expertos que crean expectativas que solo terminan en eso, expectativas y no realidades, me llevan a trabajar de bombero no de lo que soy. Y yo con todos mis respetos, no oposite para ello.

Pero ya no es solo eso. Sino que es justo cuando decido pasar del 1 al 2, para ir subiendo de nivel en mis acciones que pierdo el interés de manera fulgurante. Mi cuerpo dice Stop. Y automáticamente me detengo. Es alucinante.

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Será que estos últimos once años, he apretado demasiado, y no hice las vacaciones  cuando tocaba pensando en la inmortalidad. ¿ Me habré  olvidado de mí, para atender a todos los demás ?. Podría ser y seguro que es eso, pues hay algo en mí que me lo repite en voz baja día tras día, de manera reiterada. Y es que todo y estar inmerso en varios e interesantes proyectos, tengo la sensación de que la energía vital mía está al límite, y lo más importante; me canse de estirar.

· No son problemas económicos. ( no los tengo, siempre fui pobre, jejejeje )
· No es falta de trabajo. ( proyectos tengo, unos mejores otros no )
· No es el verano. ( por decir algo más )

Son y parece ser que va en serio, unas enormes ganas de dejar de hacer lo que hago, y he estado haciendo los últimos 22 años. En definitiva " pirarme " a otro sector, otra actividad. Otro país no,..ya no puedo.

Pero si, un lugar donde sumar sea motivante y valorado…en definitiva, mucho más satisfactorio para mí, y a poder ser NUEVO. No me importan aprender. Todo lo contrario, me encanta aprender.

Ya No es una cuestión retributiva sino personal y mental.

No son las ganas ni el conocimiento los que harán que me marche. Son las redes, sus plataformas y la vorágine descontrolada y desinformativa, en la que estamos todos inmersos, la que me tiene cansado. El mundo necesita otras cosas, y para nada no me asusta el cambio. Pues el cambio que estamos viviendo todos es tan sumamente grande, que necesitaremos décadas para remontar.

Lo dicho…no son vacaciones, solo voy a probar de tomarme un respiro, observar des de la distancia y escuchar. A ver que sucede.

Feliz e increíble verano y vacaciones a todos.

¡¡¡Seguimos!!!