No es un adiós, sino un hasta siempre

44,..solo es un número. Aun que si es cierto que ya es un gran número. Si miro hacia atrás, todo me parece que fue ayer. Si miro hacia adelante, tengo muchas dudas de la distancia.

Y es que siendo muy sincero, el tiempo se nos escapa demasiado rápido, a todos! Por eso, decidí vivir el día que tuve que volver a darle cuerda a un reloj que se le acabaron las pilas.

El tiempo. Sentimos que pasa lento porque cuando te cala en los huesos, el tiempo se convierte en una masa oscura y pesada que se cierne sobre ti y no te deja avanzar, pero en realidad lo que hace el tiempo es impulsarte porque tras algunos procesos se vuelve inagotable.

El tiempo, ese aliado que te acompañará toda tu vida, aunque lo malgastes y maltrates, el tiempo te da y dará oportunidades.

Te vuelve a dar momentos, vida y recuerdos. Te coge de la mano, y te enseña despacio el camino.

El tiempo sabe bien lo que se hace porque lleva aquí demasiado tiempo, y solo eres consciente de lo rápido que pasa cuando ves a tus personas cercanas crecer.

Cumplir años o despedirse. Y cuanto más mayor te haces, más te lo recuerda.

Odio cuando olvido que lo importante de todo este momento es vivirlo, sentirse vivo, amado y acompañado por los que te quieren.

La soledad es mala, aun que algunos se empeñen en decirte que no.
Odio cuando me enfoco en lo que tengo y no en todo lo que aún conservo. Eso no sirve de nada. Pues ya lo perdí una vez, por lo que el valor que le doy hoy mismo, es cero.

Odio cuando la soberbia me hace malgastar el tiempo como si fuera eterno. He aprendido que no sirve de nada

Odio cuando me lamento, y con ello, pierdo el tiempo. A nadie le importa. Y mucha menos al tiempo.

Sigo aprendiendo, cada día más. Y sobre todo, de este aliado que yo no pedí, que me acompaña y me señala lo que la vida pueda depararme. Ese amigo el tiempo. Para otros, su enemigo, pues no lo cuidan.

44. Seguimos caminado, observando como el tiempo, aquel que un día decidió quitármelo todo, ahora me arropa y me impulsa hacia mi destino. Lección aprendida. Seguimos aprendiendo.

Gracias a todos los que hoy os habéis acordado de mí.
Un abrazo enorme😘😘😘🍀🙏

Antoni Iraola