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El derecho al olvido, por Antoni de Iraola.

El derecho al olvido es un derecho relacionado con el Habeas Data y la protección de datos personales.

 

Se puede definir como el derecho que tiene el titular de un dato personal aborrar información personal que se considera obsoleta por el transcurso del tiempo o que de alguna manera afecta el libre desarrollo de alguno de sus derechos fundamentales. Como cabe apreciar, este derecho puede en ocasiones colisionar con la libertad de expresión. Hasta hace bien poco, cuando alguien se equivocaba en la vida, podía rectificar, cambiar y enmendar los errores del pasado. Los diarios publicados exclusivamente en papel, y la limitada memoria humana contribuía esencialmente a ello.

Sin embargo, la progresiva universalización de Internet, que combina una enorme capacidad de almacenaje con motores de búsqueda que permiten localizar cualquier dato en cuestión de segundos, y con extrema facilidad, puede significar el fin del olvido. La perennidad de la información implica nuevos desafíos para el Derecho, básicamente determinar si una persona puede lograr borrar esta información del pasado. Usualmente estos reclamos se dirigen contra el medio original (medio de prensa, sitio de internet, blog, etc.) que publica el dato o la noticia y también contra el buscador.

 En junio de 2013 el abogado General de la Unión Europea dictaminó en el caso "GOOGLE Spain, S.L.,Google Inc.contra Agencia Española de Protección de Datos (AEPD)" que en el conflicto entre derecho al olvido y libertad de expresión debía primar ésta última, convirtiéndolo en básico y esencial para todos y cuantos estén o útilizen la red, como medio de vida, trabajos o para acciones sociales presentes o futuras.

Es por ello que el derecho al olvido debe ser un derecho inalienable, especialmente cuando las informaciones publicadas no se atienen a la realidad. Incluso en los casos en que se corresponden con la realidad, pueden tener un efecto nocivo, injusto, carecer de antecedentes penales etc... Nunca ha cometido un delito, o ha llevado una vida ejemplar, pero un buen día en internet hay un articulo que lo tacha de “presunto” delincuente, estafador, mal empresario etc.. no lo dude que ello afectará a sus futuros negocios, trabajos etc, injustamente y de manera muy muy agresiva, en todos los aspectos de su vida.

Antoni de Iraola, Owner.


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“ Tú Marca e imagen pública en la red “ Por Antoni de Iraola.

Siete de cada diez españoles navegan por Internet.

Y entre estos, nueve de cada diez son habituales en las redes sociales. Esto significa que más de 31 millones de españoles tienen perfil en Facebook, Twitter, Linkedin o Instagram. O, traducido al prisma empresarial, que hay muchos clientes potenciales pululando por la red.

Pero, ¿cómo llegar hasta ellos? ¿Cómo convencerles para que compren un producto determinado?

“El primer gran error es pensar que la consecuencia sobre la venta es directa”, avisa el profesor de Marketing Digital de Evade, Franc Carreras. El fundador de Somos Digitales sostiene que los usuarios de este tipo de redes “está ahí para socializarse, no para comprar”. Esto hace que vean como una molestia los anuncios directos o el exceso de información corporativa sobre una marca.

“Tienes que hacer que hablen de ti, ser el objeto de la conversación y no el protagonista de ella”, resuelve Carreras, que destaca el papel prescriptor de los contactos y amistades cuando se considera si hacer o no una compra. Un ejemplo sería la compra de un coche: en rara ocasión la compra se consumará a través de la red, pero Internet es un recurso ampliamente usado para buscar y comparar modelos. Así pues, una automovilística que desestime su presencia en las redes, como hizo en su momento General Motors, puede convertirse en invisible para los usuarios en las fases que preceden a la compra en sí.

Una estrategia concreta.

Otro error en la estrategia de muchas marcas en la red es creer que “basta con estar”. Así lo indica el autor de Sell With Linkedin, Jordi Gili, que recomienda que las empresas tengan una división dedicada a las ventas dentro de su equipo de estrategia en redes sociales. “Hay que segmentar muy bien el target –público objetivo- y ver qué redes utiliza”, detalla. Esto va a ser clave, precisa, para ver si la empresa puede sacar rédito de, por ejemplo, un perfil en Facebook: si se trata de una empresa dirigida a personas mayores puede que sus clientes potenciales no estén ahí.

Caso de éxito: democratizar el servicio de los personal shopper.

¿Quién no ha soñado alguna vez con tener a un experto en moda al lado para ir de compras? Este servicio existe, es el personal shopping, pero la mayor parte de los mortales sólo lo ha visto en las películas o en las series del Upper East Side de Manhattan al estilo Gossip Girl. Para democratizar este servicio de tintes elitistas, la ex alumna del Máster en Marketing Digital de Esade, Heidi Andrade, creó Personaling, una plataforma on line que une marcas, expertos en moda y clientes.

Este proyecto se materializó en Venezuela en 2012 gracias a una primera inversión de medio millón de euros, prepara ahorasu desembarco en España, después de ganar varios premios y de recibir el apoyo de Wayra –la aceleradora de empresas de Telefónica-.

Personaling aprovecha la fuerza prescriptora de diferentes referentes en moda en la red para que creen modelos y los compartan en sus blogs o páginas web. Los seguidores de estos referentes pueden hacerse con los modelos que sugieren sus referentes a través de Personaling, que incluye prendas de todo tipo de precio.

Antoni de Iraola.

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