Hoy más que nunca, ya no importa si es el deseo, el amor, el arte…, el miedo, la tristeza o el odio, lo que puede movernos a comprar o consultar algo de manera impulsiva. 

Y es que “Somos emociones atrapadas en mentes que consumen, en cuerpos que se deleitan en el gozo de los impulsos”.

Por qué nuestra mente y subconsciente no reacciona igual a la lectura de un poema que a un texto sin alma, o la sinfonía de una gran película. ¿Lo sabías?

¿Pero qué es el branding emocional?

El branding emocional no es nada nuevo, ni nada que nos hayamos inventado nosotros. Para nada.

La publicidad siempre ha apelado a nuestros instintos más primarios desde su nacimiento. Innumerables marcas con innumerables artimañas enamoran al consumidor cada día; y lo hacen sin que éste se dé cuenta, porque el amor a una marca no duele, sino como bien dice la palabra, enamora.

La conexión emocional con el consumidor es fundamental para llegar hasta él hoy más que nunca, en este nuevo mundo de las redes sociales saturado de mensajes, y las marcas recurren al branding emocional para desencadenar en él un deseo o apego de tipo irracional.

Así, la comunicación en marketing debe enfocarse en convertir a la marca en un ente que desencadene una respuesta emocional en el consumidor, y que tenga un impacto significativo en la vinculación afectiva con la marca. Cuanto más vinculo, mayores posibilidades de compra.

Pongamos como ejemplo a Mahou. Una marca que sabe muy bien cómo hacerlo: desde su faceta multicultural «destapa la felicidad» hasta su castizo «Rentabilibar», la exaltación de la amistad y el privilegio de disfrutar del momento y la inclusividad, aun en momentos de dificultad y exaltando la solidaridad, ha llevado la marca a conectar no sólo con sus potenciales consumidores, sino con las personas. Conozco gente que no bebe cerveza o esta marca de cerveza, pero siente un irracional apego por esta marca. Y es porque les toca una tecla. La de las emociones.

El branding ayuda a identificar una marca y permite que el consumidor la asocie con unos determinados valores -sean estos tangibles, como la calidad de sus productos, o intangibles, como las cualidades de su «personalidad de marca»-.

Teniendo siempre esto claro; entenderemos que en el marco de lo intangible hay marcas sin alma y otras que son todo corazón. Las marcas se sirven del branding emocional para asociarse con sentimientos positivos, con una finalidad comercial. Así, las connotaciones positivas se hacen extensivas a todos sus productos o servicios. Y sus ventas crecen y crecen.

El branding emocional persigue lograr una confianza incondicional por parte de los consumidores, una familiaridad que es muy difícil que se rompa. Según algunos expertos en marketing emocional Andy Stalman, los elementos clave como la inclusividad, la sofisticación y la sutileza, distinguen entre la marca emocional y el sentido literal de la conciencia de marca.

Famosos son sus proclamas sobre el branding emocional, que podríamos resumir en que, en este campo, los consumidores no son consumidores: son personas.

Por ello, la marca ya no ofrece un producto, sino que conecta con la gente a través del valor añadido de la experiencia y la memoria emocional, generando una confianza incondicional que conlleva la preferencia por dicha marca.

Es más: a la aspiración por ella, y gracias a su personalidad carismática que dialoga con el consumidor y le hace sentir, creando una relación de amor y querencia, el branding emocional convierte una marca en ídolo y el, en motivo de consumo.

Branding emocional aplicado al marketing digital, hoy.

Podemos decir que “ El branding emocional “ es un modo de hablarle al consumidor o, mejor dicho, a sus emociones, por tanto es un método que trasciende al soporte.

Es decir, no hay diferencia sobre publicidad tradicional u offline y publicidad online. Sin embargo, el canal digital ofrece un espacio en el que el branding emocional cobra una mayor importancia: nos referimos a las redes sociales, como no.

Un mensaje que hace que el consumidor se vincule emocionalmente a una marca a través de su identificación con ella encuentra en el Social Media un ecosistema perfecto, debido a la predisposición y receptividad del usuario cuando se encuentra en estos espacios asociados al ocio y las relaciones humanas. Además, su capacidad para albergar contenido multimedia y que éste pueda ser compartido entre iguales, mueve al engagement y la viralización. Y son el entorno natural en el que se mueve el branded content, se apoye en el Branding Emocional, como pilar de su estrategia.

Si hablamos hoy de soporte en el que soportar esto, en social Media, no cabe duda de que el vídeo es el gran aliado del branding emocional. La posibilidad de incorporar imagen en movimiento y música, sumado a su capacidad para contar una historia de forma sintética y visual, convierte al vídeo en el principal soporte desde el que las marcas pueden hablarles a las emociones del consumidor, y llegar. Pero no es el único: también la imagen o una frase concreta puede lograr que nos enganchemos emocionalmente a una marca, aun que cada vez son más los usuarios que no leen por pereza, y si escuchan, dado que no requiere en la mayor de las veces mucho esfuerzo.

Y ahora, y como siempre, Si deseas poner en marcha una estrategia para conectar con los consumidores de tu marca, puedes contactar con nosotros y te ayudaremos a comunicarte con los segmentos de clientes más adecuados a tus intereses, bajo resultados reales y tangibles acordes a la inversión de tu compañía.

Gracias por leernos amigo lector.

At.Team  www.antonideiraola.es