La nueva anormalidad de vivir y trabajar en España hoy. Es abrir tu blog para contar cosas o vertir contenido docente y terminar escribiendo sobre el Covid-19, en tu bloc corporativo.

“Y es que el virus se ha cepillado todo y a todos, y eso incluye a nuestros temas de conversación”.

La nueva anormalidad des de mi humilde punto de vista, sería quitarles la careta a los políticos y conocer sus verdaderos rostros, sus intenciones, sus oportunismos. Es no saber si mañana tendrás empleo. Convertirte en el padre de tus padres. Comprender que no somos el centro del universo y que nuestra soberbia milenaria no sirvió de nada contra un diminuto enemigo que nos regresó al lugar que nos pertenece. Es tener la oportunidad de aprender y no hacerlo como está sucediendo. De prepararnos para los efectos del calentamiento global y pasar de todo.

Y es que “la nueva anormalidad” es un ritual que empieza y termina con una mascarilla y jabón en las manos. Son los ojos que sospechan de todo el mundo. La desigualdad y sus terribles consecuencias. La avalancha de malas noticias y medios oportunistas. La proliferación de Fakes profesionales y gurús en avalancha. El sálvese quien pueda. El invierno que no pudiste despedir y la primavera que te perdiste llegar. Son las aves indiferentes a nuestro sufrimiento y los animales que por fin recuperaron el espacio que les pertenece por derecho y ahora no quieren irse. Es entender que la guerra contra el virus no terminará mientras cada 24 horas haya nuevas víctimas. Darte cuenta de que cualquier proclama de victoria es un grito de ofensa hacia las familias de luto. Que quizás no salgamos más fuertes, ni mejores, ni más sabios, sino más egoístas.Que aplaudir no va a salvarnos. Y que olvidamos muy rápido todo, con tal de engañarnos de nuestra situación.

En definitiva, que esa idea de renacimiento que es tan bonita y que funciona tan bien en Instagram, facebook o tik-Tok, puede que sea otra manifestación de nuestro ego más profundo. Como si siempre ganáramos las batallas, como si fuéramos los buenos de la película. La nueva anormalidad es entender que tal vez, quién lo sabe, no volvamos a abrazarnos y besarnos sin pensar, aunque sea por un pequeño instante, en la muerte.

La nueva anormalidad, es que parece ser que todo sigue igual o a peor, pero con mascarilla, sin saber a donde vamos.

¡¡¡Seguimos!!!