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El derecho al olvido, por Antoni de Iraola.

El derecho al olvido es un derecho relacionado con el Habeas Data y la protección de datos personales. Se puede definir como el derecho que tiene el titular de un dato personal aborrar información personal que se considera obsoleta por el transcurso del tiempo o que de alguna manera afecta el libre desarrollo de alguno de sus derechos fundamentales. Como cabe apreciar, este derecho puede en ocasiones colisionar con la libertad de expresión. Hasta hace bien poco, cuando alguien se equivocaba en la vida, podía rectificar, cambiar y enmendar los errores del pasado. Los diarios publicados exclusivamente en papel, y la limitada memoria humana contribuía esencialmente a ello.

Sin embargo, la progresiva universalización de Internet, que combina una enorme capacidad de almacenaje con motores de búsqueda que permiten localizar cualquier dato en cuestión de segundos, y con extrema facilidad, puede significar el fin del olvido. La perennidad de la información implica nuevos desafíos para el Derecho, básicamente determinar si una persona puede lograr borrar esta información del pasado. Usualmente estos reclamos se dirigen contra el medio original (medio de prensa, sitio de internet, blog, etc.) que publica el dato o la noticia y también contra el buscador.



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“ Tú Marca e imagen pública en la red “ Por Antoni de Iraola.

Siete de cada diez españoles navegan por Internet y, entre estos, nueve de cada diez son habituales en las redes sociales. Esto significa que más de 31 millones de españoles tienen perfil en Facebook, Twitter, Linkedin o Instagram. O, traducido al prisma empresarial, que hay muchos clientes potenciales pululando por la red.

Pero, ¿cómo llegar hasta ellos? ¿Cómo convencerles para que compren un producto determinado? “El primer gran error es pensar que la consecuencia sobre la venta es directa”, avisa el profesor de Marketing Digital de Evade, Franc Carreras. El fundador de Somos Digitales sostiene que los usuarios de este tipo de redes “está ahí para socializarse, no para comprar”. Esto hace que vean como una molestia los anuncios directos o el exceso de información corporativa sobre una marca.

“Tienes que hacer que hablen de ti, ser el objeto de la conversación y no el protagonista de ella”, resuelve Carreras, que destaca el papel prescriptor de los contactos y amistades cuando se considera si hacer o no una compra. Un ejemplo sería la compra de un coche: en rara ocasión la compra se consumará a través de la red, pero Internet es un recurso ampliamente usado para buscar y comparar modelos. Así pues, una automovilística que desestime su presencia en las redes, como hizo en su momento General Motors, puede convertirse en invisible para los usuarios en las fases que preceden a la compra en sí.

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