¿Eres una persona disruptiva? Si no lo eres, pronto lo serás. ¿Lo sabías?

En los últimos
años, la comunicación y las facilidades para lograrla han cambiado radicalmente
y con ello nuestras vidas.

Esta revolución no se queda únicamente dentro de ese perímetro, el de la comunicación, sino que afecta de lleno al resto de aspectos vitales, como son el modo de vida, los métodos de trabajo, la manera de relacionarse, etc…En definitiva ser y convertirse en una persona disruptiva.

La evolución o si le queremos llamar transformación digital, va a una velocidad de vértigo en la que la sociedad se encuentra sumergida, y hace que esta intente adaptarse continuamente a las nuevas medidas, formatos y actividades, y pocas veces llegue.

“Por esta misma razón, el sistema de selección de personal para los distintos puestos de trabajo también se ve modificado en función de los medios actuales”. Afectando a cientos de compañías que buscan bajar sus costes fijos, ser más eficientes y nunca llegar a resultados salvo en casos excepcionales.

Las redes sociales, que normalmente suponen la exposición de la vida personal, pueden ser determinantes a la hora de ser o no contratado según qué requisitos se exijan y qué tipo de puesto laboral sea.

Y de esta forma, los responsables de recursos humanos cada vez investigan más rigurosamente las redes de los posibles candidatos a ocupar dicho puesto. Como vemos, la marca personal se convierte en algo mucho más importante, algo que va a tener mucho más peso en la decisión de la contratación de empleo. Lo sé, por experiencia propia. La misma, que hace de mi perfil, un perfil complejo, aunque sobradamente preparado, debido al pasado en crisis de este puñetero país, en el que la segunda oportunidad, no existe como en otros países.

 “Hace 20 años el currículum era un pedazo de papel. Ahora todos tenemos una identidad digital que va mucho más allá del currículum. Nos hemos convertido todos, los que están en la red y los que aún no, en potenciales productos de marketing: todos los datos que se pueden encontrar sobre una persona o una empresa en la web generan marca, personal y/o profesional". Y así sucesivamente afectando corporaciones e instituciones.

Y ahora dicho,
¿Cuál es su comportamiento respecto a la información online?.

La mayoría de
empresas de trabajo temporal aseguran que:

- El 86%
de las empresas consulta las redes sociales de los candidatos
preseleccionados 
antes de tomar una decisión de contratación.

- El 55%
de los profesionales de redes sociales encuestados ha reconsiderado su decisión
de contratación después de consultar los perfiles en redes
 de algún
candidato preseleccionado; el 36% lo ha hecho empeorando su decisión.

- Tan solo
un 21% de las empresas ha seleccionado a un candidato por su
actividad en redes sociales.

- El 31%
de las organizaciones ha desestimado la candidatura
 de algún aspirante
a un puesto de trabajo por la imagen que proyectan en alguno de sus perfiles en
redes.

Por otra
parte, podemos contarte cuáles son las ventajas de la presencia en las redes sociales
a la hora de tomar la decisión sobre si contratar o no a un candidato.

¿Ventajas?

Suponen una gran ventaja en lo relativo a una mayor accesibilidad de comunicación con otros profesionales de cualquier sector, haciendo más fácil la conexión dentro del mundo laboral.

¿Posibilidades?

La posibilidad de ofrecer a las empresas tan fácilmente el propio Currículum Vitae, de forma que la cantidad de oportunidades de llegar a las empresas se multiplique, hace que la capacidad de alcance aumente significativamente. Un claro y popular ejemplo sería la plataforma de Linkedln. Plataforma de la que muchos creen ser buenos gestores y sin duda les queda mucho por aprender.

Seguimos!

Decir que sirven de gran ayuda a la hora de construir y vender la imagen personal las plataformas como LinkedIn. Las empresas tienen las herramientas para saber “lo que quieran” de los candidatos, así que se puede hacer uso de esta arma de doble filo para vender aquello que se quiera sobre uno mismo a la hora de encontrar un nuevo trabajo, aprovechándose de sus interacciones en todas y cada una de sus publicaciones.

¿Desventajas
de la exposición en las redes sociales?

Como se ha indicado, esta última ventaja puede también perjudicar al interesado en el puesto, debido a que la empresa puede llegar a saber incluso cosas que quizás no convendría o se querría que supieran, pero tampoco si consideran un perfil interesante, se detienen a preguntar, ante la masiva afluencia de candidatos. Mi experiencia lo confirma.

Suponen una pérdida de la intimidad y de la privacidad. La exposición de la vida diaria (que suele ser el contenido de las redes sociales más comunes, como Facebook o Instagram) puede jugarnos una mala pasada haciendo públicas las carencias y debilidades, no solo las fortalezas. ¿Lo sabías?

¿Pero qué
hacer para evitar que esto perjudique tu perfil?

La estrategia
ideal para ello es la atracción mediante la demostración de las capacidades de
uno mismo y lo que puede aportar en su futura posición.

Cuanto mayor
es la centralización por parte de las empresas en el uso del Social Media como
método para seleccionar su plantilla, es mucho más importante estar presente en
ellas y hacerlo de forma efectiva. Los candidatos a los diferentes
puestos deben centrarse en crear un buen perfil y mantener una buena
imagen
, poniendo a las redes sociales en el centro de su estrategia de
búsqueda de empleo.

Es necesario
actualizarse; la presencia en redes sociales en todos los aspectos de la vida
cotidiana aumenta de forma exponencial.

En definitiva
la nueva disruptiva laboral, y su cambiante situación diaria nos condiciona a
todos. Y cuando digo a todos es todos, el que no lo crea, es que ya no es
consciente de su situación y de la del país que vive.

Bueno,…gracias
por seguir mis publicaciones y sobre todo por leerlas. Y ya lo sabes, si
necesitas nada, contáctame, encantado te ayudaré.

At.Antoni Iraola.


"La cascada informativa de cada día". Por Antoni de Iraola

"La cascada informativa de cada día puede frustrarnos al provocar la sensación de que no estamos al día de ningún tema" Lo sabías?. Yo, Antoni de Iraola, ahora te lo cuento.

Mi gran amigo Mateo, disponía cada día de su vida, sobre todo por las tardes o noches, de media hora antes o después de tener que preparar la cena, recoger un poco la casa, o prepararse los tupers del día siguiente.

Fue así, como Mateo, una noche más, aprovechó para encender el ordenador, omitiendo el uso de su Smartphone, y buscar una noticia sobre economía que le habían comentado durante el almuerzo sus compañeros del almacén.

 

Creía que podía resultarle útil para la reunión del día siguiente. Ese breve pero intenso briefing acompañado de cafe malo, cappuccino de 50 centimos o medialuna de chocolate. Y todo, para organizar la logística y las entregas a sus repartidores, y cumplir como era habitual el tracking establecido. Entre charlar brevemente con los compañeros.

Pausado e intentando recordar todo, tecleó el nombre del sujeto comentado en Google, y fue justo entonces, cuando en el primer lugar en el largo listado de “ url´s ” que le aparecieron en la pantalla, era justo un artículo sobre la telefonía en España, el que más le llamo la atención. 

Mateo, curioso y siempre receptivo a aprender. Lo abrió porque también le pareció interesante. Leyó unas cuantas líneas y enseguida vio que en este artículo había varios enlaces incrustados hacia otros enlaces, que pensó debería, sino menos leer o cotillear.

De manera automática, y mientras estaba pensando en guardarlos para releerlos en otro momento, su Smartphone empezó a parpadear la señal de que alguien le había mandado un e-mail, y efectivamente, en cuanto abrió el programa de mensajería, comprobó que tenía algunos mensajes sin abrir. Todos los asuntos, absolutamente todos parecían prioritarios y los tenía que responder.

Por momentos, cansado de su larga jornada, se agobió. Pero justo al instante, sonó el Smartphone. Era una teleoperadora de la compañía anunciante, que justo hacia 3 minutos él había visualizado en su muro de Google, y había aceptado las cookies reglamentarias y de obligado cumplimiento informativas.

Era un chico, que le quería informar de una oferta de telefonía móvil. Y Mateo, muy educadamente le dijo que no le interesaba.

Datos, y más datos y alguna que otra coockie, tenían la culpa de ello. Lo dudas? Yo no.

"Los medios de comunicación nos inundan a diario de noticias sin dejarnos tiempo para digerirlas" (afirma José Antonio Freijo).

“ Según las investigaciones de la Universidad de California, solo entre 1999 y 2002 se creó más información que en toda la historia anterior de la humanidad, con incrementos anuales del 30% y así en sus años venideros, con ascensos de más de un 30% anual “.

Y es que este incremento apabullante e incesante de información y datos va acompañado por un aumento de los canales por los que se difunden y los asimilamos a diario.

Imagínate por un instante, que te encuentras en una celda de una cárcel. Y en esa celda, pequeña y llena de rendijas oxidadas, se cuelan miles de informaciones, de manera continua e ininterrumpida: televisión, radio, Internet, e-mails, redes sociales, periódicos, radios, etc... Y la mayor parte de ella, por no decir su totalidad o el 98%, no la queremos, ni nos interesa, pero la recibimos!.

Cuando se habla de infoxicación (termino técnico a esta sucesión de hechos), normalmente hacemos referencia y se analiza el efecto que provoca sobre nosotros el rápido acceso al tsunami de datos de Internet, pero no es el único medio. Y aunque existen otros canales tan caseros como el buzón que tenemos en la puerta de casa o el teléfono de toda la vida ya en desuso, a no ser que sea de la compañía para la que trabajamos, a través de ellos tampoco se quedan cortos a la hora de infoxicarnos. El tsunami informativo que se nos viene encima a diario puede frustrarnos y provocarnos la sensación de que no podemos estar al día de todo, de manera indirecta.

Véase el siguiente ejemplo. El de los científicos, que, por muy concreta que sea su especialidad, no pueden dominar todos los datos, ni los cambios o evoluciones que sufren, y menos ahora. En la era de la sobreinformación.

“Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, queremos estar bien informados, según nuestros intereses, cultura y educación”.

Y entre muchas razones, porque suponemos que la información facilita que tomemos mejores decisiones. Desgraciadamente, demasiada información no nos ayuda, sino que nos distrae, confunde y a veces, enoja. Pues si tenemos un exceso de información, nos resulta más complicado separar el grano de la paja, y avanzar.

Toma nota compañero….

"Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme 'Guerra y paz' en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia" (Woody Allen).

Y es que nuestras reacciones ante el tsunami informativo que sufrimos a diario, suelen ser varias. Una de ellas, y más relevante, es la lectura superficial. No nos podemos entretener ni menos concentrar leyendo a fondo. Y mira por donde, y no hace tanto de ello, fue en el 2008, cuando científicos de la University College de Londres investigaron cómo los internautas utilizaban las páginas web de la biblioteca británica.

“Concluyeron que los usuarios solamente realizaban un rastreo superficial. Alrededor del 60% de usuarios de periódicos apenas entraban en tres páginas. Parece que todo son simples ojeadas”.

Además de no permanecer en según qué imágenes y contenidos de la red, más de 10 segundos. Sin contar ya, que la mayoría de los internautas, no pasan de la primera página del buscador, incapaces de leer, sino por falta de atención ante la ausencia de imágenes. (Entiéndase aquí y ya mismo, el porqué del gran éxito de Instagram. Leer, ya no es necesario y menos comunicar)

“Y es que como nos enseñaron en la escuela. La información, para convertirse en conocimiento, necesita reflexión y entendimiento. Compararla e integrarla con lo que ya sabemos. No vale solo procesar lo leído a nivel consciente, sino también a nivel inconsciente “.

Antoni de Iraola .

Mi mujer, que es Nutricionista de profesión. Afirma en sus explicaciones y más ante sus clientes, que cuando comemos, nos olvidamos de que estamos haciendo la digestión, pero nuestro aparato digestivo va digiriendo el alimento por su cuenta. De ahí, que las dietas milagro, no funcionen. Deben educarse los pacientes y enseñarles a comer. De lo contrario, siempre sufrirán en mayor o menor medida, un efecto rebote, antes o despúes.

Y lo mismo pasa con el cerebro humano: cuando engullimos datos, este los procesa aunque nuestra consciencia esté ajena a ese trabajo. Pero si comemos demasiado o tragamos muchos datos de golpe, podemos sufrir un empacho. Lo sabías?

Y es que la forma con la que lidiamos a diario la tormenta informativa, es la multitarea. Canales y canales de información que nos entran por todos los costados y hacemos de manera inconsciente, malabarismos para atenderlos a todos. (Acuérdate del caso de la nutricionista, ni más ni menos)

Trabajamos en un informe a doble pantalla, atendemos una llamada mientras vamos leyendo los e-mails que entran, mientras Facebook nos recuerda el estupendo fin de semana vivido, hace tres años, mientras...el tiempo avanza y avanza. Pero, des de mi humilde posición, yo Antoni de Iraola me pregunto ¿es eficaz nuestro cerebro atendiendo varios temas a la vez? Creo sinceramente que no.

Y es que cuando las tareas no son automáticas, precisan mucha atención. Por ejemplo, tecleamos algo mientras hablamos con alguien por teléfono, nuestra atención en ese caso no puede con todo porque ni escribir es automático, ni tampoco hablar con sentido.

Así que en este caso la atención es como un foco que va de una tarea a otra, va dando saltos del teclado al Smartphone. Y en los instantes concretos que hablamos no escribimos o lo que hacemos, se real entiza. E aquí cuando cundo yo grito, menos información, por favor. Y de más calidad. Algunos ya lo llaman….

“la 'explosión de la desinformación', indigerible y confundidora" (Hugo Pardo y Cristóbal Cobo)

Por eso, y des de Antoni de Iraola. Abogamos por los contenidos de calidad, la segmentación y definición de la prospección del saber. No todo vale y menos en cuanto a la generación de contenido. No podemos y creo yo, debemos estar informados de todo y en profundidad. Así que tenemos que ser muy conscientes de nuestras áreas de interés.

Cuando buscamos informaciones, debemos tener muy claro cuáles son nuestros objetivos. Para que no nos pase como a Juan, que al final se va a preparar la cena sin haber imprimido la noticia que le interesaba, cenando un triste e irrisorio bocadillo de pate, repetitivo y bajo en aportación nutricional, por ser este el 4 del día. Alegando carecer de tiempo para uno mismo.

Y es que navegar sin rumbo por Internet es frecuente, nos despista y al final olvidamos lo que íbamos a buscar. Es  “la 'explosión de la desinformación', indigerible y confundidora" antes mencionada.

Y aunque a veces podemos encontrar artículos que nos interesen al margen de nuestros objetivos, saltando de enlace en enlace. La mayoría de los descubrimientos se realizan por casualidad. En estos casos, yo Antoni de Iraola, os aconsejo archivarlos. Pero entre guardar algo realmente importante para nosotros e ir almacenando informaciones "por si acaso en un futuro puedo necesitarlo" hay una gran diferencia. Si el día de mañana lo necesitamos, los datos suelen estar mejor clasificados en Internet que en el disco duro del ordenador. Entonces y solo justo en ese momento, podremos aplicar, aquello que Marie kondo nos predica y nos puede valer para todas las facetas de la vida;

“ Soltar cosas es aún más importante que añadirlas”. ( Marie Kondo).

 


"Jerarquía y Redarquía“ Por Antoni de Iraola

La nueva y cambiante contextualización digital, de nuestras vidas. Yo Antoni de Iraola, ahora te lo cuento.

En estos tiempos, y no los pasados sino los presentes. Llenos de cambios, y en donde lo que ayer fue, hoy no es y lo que será, nunca llego a ser. Uno de los mayores desafíos a los se enfrentan las organizaciones (empresas, asociaciones, partidos políticos, etc ) ante la incertidumbre es cómo organizarse para interactuar con la nueva realidad y mantenerse competitivas/vos cuando el cambio es discontinuo y el futuro es cada vez menos una extrapolación del pasado.

Para hacer frente a los nuevos desafíos se hace necesario un nuevo diseño organizativo que tenga no una, sino dos estructuras. Una estructura centrada en la consecución de los resultados del día a día de los negocios y una segunda estructura complementaria, que opere como una red ágil, centrada en las nuevas oportunidades y demandas del futuro.

“ Jerarquía y Redarquía “

Aunque cierto es, que las jerarquías basadas en una cadena de mando constituyen el orden natural en la mayoría de las empresas y que la estructura jerárquica sigue siendo necesaria para que una organización funcione, no es menos cierto que cada día es más evidente, ante una realidad tan compleja e incierta como la actual, que nuestras organizaciones están paralizadas por la jerarquía, el organigrama y la división entre las funciones a desempeñar por cada individuo.

Como resultado, hay una brecha importante, entre el ritmo de los cambios que es necesario para competir en un mundo digital y conectado al ritmo del cambio que la mayoría de las organizaciones son capaces de seguir. Necesariamente todos, hoy más que nunca, tenemos la necesidad de repensar cómo queremos que sean nuestras organizaciones en el futuro.

El diseño organizacional es un desafío muy complejo. En el que parte del problema, en el sentido contextual, es político y directivo.

Antoni de Iraola.

Los directivos son reacios a tomar riesgos sin el permiso de sus superiores y son reacios a los cambios porque temen la pérdida de poder o su posición en el organigrama. “Su zona de confort”.

Parte del problema es cultural, la gente se aferra a sus hábitos y maneras de hacer que funcionaron en el pasado y a competencias que, poco a poco, se vuelven irrelevantes en un mundo digital y conectado. Veloz, ebrupto, discriminatorio y excluyente para la mayoría.

Creemos estar y ser, y en realidad ni estamos, ni somos, más que para unos pocos. Y es entonces cuando un mero “ like “ o “ follow “, nos transporta a lo imaginario de aquellos, que sí parecen ser hasta que dejan de estar.

Antoni de Iraola.

Pero, sin duda alguna, la parte más preocupante del problema es la estratégica, ya que los desafíos a los que nos enfrentamos son exponenciales y disruptivos, y las jerarquías por defecto tienden a soluciones incrementales, a sobre ponderar el pasado frente al futuro y a seguir haciendo lo que ya han hecho durante mucho tiempo, sin cambiar, abrirse a nuevas estrategías, o desafíos. Manteniendose inmobiles, al tiempo que se cortan cabezas de aquellos que empujan por sobrepasar sillones, butacas o anfiteatros, llenos de gente, que espera ser expulsada, como si estuvieran en un Gran Hermano gigante, llamado mundo, perdidos por el miedo, ante la eliminación de su zona de confort.

Es entonces cuando aparecen los bloqueos, las limitaciones, y los “ NO “ , ante el miedo a lo desconocido, lo aplican, y sin más, condenan a toda la organización a su declive, con tal de asentarse en sus sillones de barro. Y os aseguro, por experiencia, que saben cómo hacerlo.

Y es que para afrontar los nuevos desafíos, las organizaciones han de buscar un nuevo balance entre la jerarquía como garante de predictibilidad y control y la redarquía como motor de innovación y crecimiento, ante una sociedad y un mundo cambiante, sin distancias, mayoritariamente, mudo.

Tenemos, pues, que enfrentarnos a la necesidad de nuevas estructuras organizativas y al hecho de que los nuevos imperativos de gestión no son alcanzables únicamente con las estructuras jerarquizadas, altamente centralizadas y burocráticas que hemos construido hasta ahora.

Cabe decir que con el desarrollo de los negocios, presentes y futuros, así como mediante la búsqueda de modelos empresariales nuevos, a menudo, perturbadores, o de capacidades tecnológicas nuevas. Avanzaremos en el desarrollo de nuevos modelos de negocio, nuevas aproximaciones a clientes, innovación en las plataformas y proyectos de transformación que requieran nuevas habilidades y el desarrollo de nuevas competencias digitales, en las que englobar experiencias y aptitudes, sin excluir a nadie, donde todos sumemos. Solo así, avanzaremos.

Bienvenidos a la nueva era. Bienvenidos a la Jerarquía y a la Redarquía


¿Cuanto valen mis datos? Por Antoni de Iraola.

Muchas veces dicen que lo barato sale caro, o eso he aprendido con los años, yo Antoni de Iraola. Y es que nunca fue tan cierto como ahora, y más en el mundo de aplicaciones móviles, donde esta frase, se aplique perfectamente y de manera tan certera.

Pues somos muchos, por no decir todos, los usuarios que tenemos aplicaciones gratuitas instaladas en nuestro Smartphone. Verdad? Inevitable?. Posiblemente sí. A no ser que compres un terminal libre con configuración de restricciones a sus aplicaciones, lo sabias?

“Estos ya existen, no es nada nuevo. Sobre todo los modelos y productos Asiáticos”.

Antoni de Iraola, CEO

Sin embrago, para todos es sabido que para instalarlas basta con ingresar al marketplace de nuestras aplicaciones, hacer una búsqueda y luego instalar el App que más nos guste, espacio en el que muchos no somos para nada consientes de donde andamos, a cambio de nada (entiéndase ese nada como nada físico o que sume en nuestras vidas) entregamos muchas cosas, de las que no le damos importancia alguna, y sin duda lo son, y mucho.

“ Nuestra privacidad en mayúsculas!”.

www.antonideiraola.es

Lo que se entrega a cambio de esa libertad encubierta, es información como ubicación, mensajería y la copia de la misma, contactos, registros de llamadas, fotografías, vídeos y muchas cosas más que enriquecen la base de datos de los creadores de las aplicaciones, con la que ellos después negocian sus salarios, intereses y productos a mostrar en nuestros muros en las redes sociales.

 “Por todos es sabido que la información es dinero, y el dinero sin duda alguna, es poder”.

Antoni de Iraola

Des de hace muy poco están irrumpiendo en nuestros terminales, las aplicaciones que te pagan por andar, muy de moda en los miembros que denominamos Generación Z, y quienes son estos te puedes preguntar. Muy sencillo, nuestros hijos.

Nativos digitales, adictos a las conexiones wify del planeta, y sobre todo la compra impulsiva tras horas y horas de conexiones infinitas, bajo precios irrisorios, y envíos des de la china popular.

Hijos que más que cibernautas, deberían trabajar como testeadores de móviles y tablets, pues no se detienen hasta dar con la obsolencia programada de sus terminales, mucho antes de lo deseado para nosotros, los padres. Con el coste que eso nos conlleva. Dichosos móviles!!! jejejejeje

Y es que para mostrar lo simple que es ver los permisos que otorgamos a las aplicaciones, solo es necesario que ingresemos en nuestro Google Play > Top Gratis > Preguntados, y se podrá ver todos los permisos que le estamos otorgando a la aplicación.

Es ahí, justo cuando multitud y cientos de aplicaciones como esta, manejan una inmensa base de datos de todos los usuarios pudiendo saber los lugares que frecuenta, sus gustos y preferencias, que ropa se ponen o que pros y contras existen cuando entran en una tienda como el Primark, a revolotear todo, solo por el mero hecho de satisfacer el ego de la compra compulsiva. Infinita información proporcionada, que posteriormente podría ser explotada con fines comerciales y será explotada con fines comerciales, tras bots, muros y anuncios en canales de You tuve y demás. Y por qué? Muy sencillo.

Hace mucho y de ello no me escondo, que grito a los cuatro vientos que el producto des de hace años somos los humanos y no lo que compramos en la red a diario.

Y que nosotros, los milenials, entre ellos, yo, Antoni de Iraola, necesitamos en su día, hace ya tropecientos años pues la memoria es corta, de un proceso de educación, que se inició en el 1997 con la irrupción de miles de compañías móviles que se peleaban por regalarnos un terminal, con el increíble juego de la serpiente, para tenernos como clientes, y enormes problemas de cobertura, y de las cuales, apenas quedan 3 hoy de conocidas, siendo ellas las que des de hace tiempo, te excluyen como cliente o les parece irrelevante regalarte nada, ni que sea una simple funda para tu Smartphone, bajo resultados extraordinarios en sus cuentas de explotación anuales y un servicio pésimo, en cuanto uno tiene un problemilla o quiere darse de baja, tarea casi imposible. Con estar de alta y pagar tu mensualidad, el resto es cosa suya, o de un bot en el mejor de los casos, aunque tú te creas que hablas con “Eugenia” que se encuentra realizando sus 40 horas semanales, en su cuba natal, y no deja de ser más que un autómata, preparado para todo y más. ( de eso ya hablaremos en otro capitulo )

Nuestro campo de acción como “ milenials “ y de consumo está calculado, pero mucho más lo está el de nuestros hijos y las generaciones venideras, en las que los datos generados, adquieren una relevancia tal, en las que solo hay que ver, que si las marcas están dispuestas a invertir en aplicaciones móviles y pagar a sus usuarios, que por céntimos irrisorios, regalan su privacidad, al transformar sus pasos en dinero, que se te va abonar en un sistema Paypal, imagínense lo que nos espera os humanos. Imagínense lo poco que nos queremos nosotros mismos, y cuanto valor le damos a nuestra “ privacidad e intimidad “ .

Y es que todo ello, me lleva  a una breve reflexión; Recuerda aquellas películas de Hollywood y sus vaticinios, no eran tan erráticos. En las que las maquinas, anulaban humanos y controlaban nuestras vidas. Sinceramente, creo era una manera de prerar nuestras consciencias para lo que venía y que ya llego. Algo clasificatorio, excluyente en la gran mayoría de casos, y empobrecedor en otros, llevándonos a pensar que somos ricos, o “popus”  como dicen nuestros hijos, buscando el like de nuestro ego, entregando nuestras vidas a las maquinas. Cuando justamente, es todo lo contrario.

Espero sinceramente, que si los vaticinios catastróficos de Hollywood sobre el cambio climático sean erráticos, pues si no, y disculpen mi jerga, estamos todos bien jodidos!

Dicho esto, y disculpen la chapa…seguimos; (a veces me lio, jejejejeje)

Otro ejemplo, una de las aplicaciones más usadas: Facebook.,cabe decir, en plena decadencia a falta de una reinvención, pues su obsolescencia no fue programada pero está en camino, ojo a esto. Véase el ejemplo más cercano a nosotros, los españoles.

Es como la hucha de las pensiones en España, nadie pensó en llenarla pues podía terminarse, y parece ser, que ya se terminó, a ver como lo arreglamos ahora.

Y todo y que Facebook, al único que debería preocuparle aun ni con estas, es a su fundador, termine siendo una plataforma obsoleta o no, sus cuentas de explotación personales ya están tan llenas, que no creo eso sea un gran quebradero de cabeza ahora para el, sino más para su accionistas e inversores privados así como anunciantes. Poseedores de un gran pastel comunicativo, con innumerables réditos monetarios comerciales e infinitos datos, basada en una gran merienda de negros (no se me ofenda nadie) en la que nuevamente, todos somos sus clientes, y no sus invitados alegres o ciudadanos de un mundo, errático sin horizonte.

Por eso, y des de mi humilde punto de vista, www.antonideiraola.es debe quedar claro que muchas aplicaciones requieren acceder a dicha información pues la requieren para funcionar correctamente. Eso también es cierto.

Por ejemplo, cuando enviamos nuestra ubicación por WhatsApp o Facebook, la aplicación necesariamente tiene que acceder al GPS o a la ubicación que proporciona la red móvil o la red Wi-Fi. Además, al instalar la aplicación, le damos clic en Aceptar con lo cual se crea un acuerdo legal para que la aplicación acceda a cierto tipo de mi información personal.

Ahora tú decides que aplicaciones usar, si bien estoy seguro que seguiremos usando Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram o Tinder, así como muchas otras más, tenemos que ser conscientes que hay muchas aplicaciones de dudosa reputación que no hacen nada más que apoderarse de nuestra información para luego comercializarla o hacer algún uso no permitido/aceptado por el usuario, sin ser conscientes de ello.

“Luego no vale quejarse, estas avisado, si de manera intrusiva y desordenada, solo recibes llamadas de ciertos números, o compañías para ofrecerte miles de cosas “. Fuiste tú quien les dio su consentimiento, y fuiste tú, quien les autorizo saber todo de ti.

Espero, os haya gustado mi breve aunque disparatad reflexión, de la que muchos sin duda habréis oído hablar y de la que si queréis saber más, solo tenéis que pedírmelo, encantado, os lo contaré. Es gratis, y para nada os pediré vuestros datos.

Feliz e increíble semana a todos amigos lectores.

Antoni de Iraola.

Ceo at , www.antonideiraola.es