“Jerarquía y Redarquía “. Por Antoni de Iraola.

La nueva y cambiante contextualización digital, de nuestras vidas. Yo Antoni de Iraola, ahora te lo cuento.

En estos tiempos, y no los pasados sino los presentes. Llenos de cambios, y en donde lo que ayer fue, hoy no es y lo que será, nunca llego a ser. Uno de los mayores desafíos a los se enfrentan las organizaciones (empresas, asociaciones, partidos políticos, etc ) ante la incertidumbre es cómo organizarse para interactuar con la nueva realidad y mantenerse competitivas/vos cuando el cambio es discontinuo y el futuro es cada vez menos una extrapolación del pasado.

Para hacer frente a los nuevos desafíos se hace necesario un nuevo diseño organizativo que tenga no una, sino dos estructuras. Una estructura centrada en la consecución de los resultados del día a día de los negocios y una segunda estructura complementaria, que opere como una red ágil, centrada en las nuevas oportunidades y demandas del futuro.

“ Jerarquía y Redarquía “

Aunque cierto es, que las jerarquías basadas en una cadena de mando constituyen el orden natural en la mayoría de las empresas y que la estructura jerárquica sigue siendo necesaria para que una organización funcione, no es menos cierto que cada día es más evidente, ante una realidad tan compleja e incierta como la actual, que nuestras organizaciones están paralizadas por la jerarquía, el organigrama y la división entre las funciones a desempeñar por cada individuo.

Como resultado, hay una brecha importante, entre el ritmo de los cambios que es necesario para competir en un mundo digital y conectado al ritmo del cambio que la mayoría de las organizaciones son capaces de seguir. Necesariamente todos, hoy más que nunca, tenemos la necesidad de repensar cómo queremos que sean nuestras organizaciones en el futuro.

El diseño organizacional es un desafío muy complejo. En el que parte del problema, en el sentido contextual, es político y directivo.

Antoni de Iraola.

Los directivos son reacios a tomar riesgos sin el permiso de sus superiores y son reacios a los cambios porque temen la pérdida de poder o su posición en el organigrama. “Su zona de confort”.

Parte del problema es cultural, la gente se aferra a sus hábitos y maneras de hacer que funcionaron en el pasado y a competencias que, poco a poco, se vuelven irrelevantes en un mundo digital y conectado. Veloz, ebrupto, discriminatorio y excluyente para la mayoría.

Creemos estar y ser, y en realidad ni estamos, ni somos, más que para unos pocos. Y es entonces cuando un mero “ like “ o “ follow “, nos transporta a lo imaginario de aquellos, que sí parecen ser hasta que dejan de estar.

Antoni de Iraola.

Pero, sin duda alguna, la parte más preocupante del problema es la estratégica, ya que los desafíos a los que nos enfrentamos son exponenciales y disruptivos, y las jerarquías por defecto tienden a soluciones incrementales, a sobre ponderar el pasado frente al futuro y a seguir haciendo lo que ya han hecho durante mucho tiempo, sin cambiar, abrirse a nuevas estrategías, o desafíos. Manteniendose inmobiles, al tiempo que se cortan cabezas de aquellos que empujan por sobrepasar sillones, butacas o anfiteatros, llenos de gente, que espera ser expulsada, como si estuvieran en un Gran Hermano gigante, llamado mundo, perdidos por el miedo, ante la eliminación de su zona de confort.

Es entonces cuando aparecen los bloqueos, las limitaciones, y los “ NO “ , ante el miedo a lo desconocido, lo aplican, y sin más, condenan a toda la organización a su declive, con tal de asentarse en sus sillones de barro. Y os aseguro, por experiencia, que saben cómo hacerlo.

Y es que para afrontar los nuevos desafíos, las organizaciones han de buscar un nuevo balance entre la jerarquía como garante de predictibilidad y control y la redarquía como motor de innovación y crecimiento, ante una sociedad y un mundo cambiante, sin distancias, mayoritariamente, mudo.

Tenemos, pues, que enfrentarnos a la necesidad de nuevas estructuras organizativas y al hecho de que los nuevos imperativos de gestión no son alcanzables únicamente con las estructuras jerarquizadas, altamente centralizadas y burocráticas que hemos construido hasta ahora.

Cabe decir que con el desarrollo de los negocios, presentes y futuros, así como mediante la búsqueda de modelos empresariales nuevos, a menudo, perturbadores, o de capacidades tecnológicas nuevas. Avanzaremos en el desarrollo de nuevos modelos de negocio, nuevas aproximaciones a clientes, innovación en las plataformas y proyectos de transformación que requieran nuevas habilidades y el desarrollo de nuevas competencias digitales, en las que englobar experiencias y aptitudes, sin excluir a nadie, donde todos sumemos. Solo así, avanzaremos.

Bienvenidos a la nueva era. Bienvenidos a la Jerarquía y a la Redarquía