¿Cuanto valen mis datos? Por Antoni de Iraola.

Muchas veces dicen que lo barato sale caro, o eso he aprendido con los años, yo Antoni de Iraola. Y es que nunca fue tan cierto como ahora, y más en el mundo de aplicaciones móviles, donde esta frase, se aplique perfectamente y de manera tan certera.

Pues somos muchos, por no decir todos, los usuarios que tenemos aplicaciones gratuitas instaladas en nuestro Smartphone. Verdad? Inevitable?. Posiblemente sí. A no ser que compres un terminal libre con configuración de restricciones a sus aplicaciones, lo sabias?

“Estos ya existen, no es nada nuevo. Sobre todo los modelos y productos Asiáticos”.

Antoni de Iraola, CEO

Sin embrago, para todos es sabido que para instalarlas basta con ingresar al marketplace de nuestras aplicaciones, hacer una búsqueda y luego instalar el App que más nos guste, espacio en el que muchos no somos para nada consientes de donde andamos, a cambio de nada (entiéndase ese nada como nada físico o que sume en nuestras vidas) entregamos muchas cosas, de las que no le damos importancia alguna, y sin duda lo son, y mucho.

“ Nuestra privacidad en mayúsculas!”.

www.antonideiraola.es

Lo que se entrega a cambio de esa libertad encubierta, es información como ubicación, mensajería y la copia de la misma, contactos, registros de llamadas, fotografías, vídeos y muchas cosas más que enriquecen la base de datos de los creadores de las aplicaciones, con la que ellos después negocian sus salarios, intereses y productos a mostrar en nuestros muros en las redes sociales.

 “Por todos es sabido que la información es dinero, y el dinero sin duda alguna, es poder”.

Antoni de Iraola

Des de hace muy poco están irrumpiendo en nuestros terminales, las aplicaciones que te pagan por andar, muy de moda en los miembros que denominamos Generación Z, y quienes son estos te puedes preguntar. Muy sencillo, nuestros hijos.

Nativos digitales, adictos a las conexiones wify del planeta, y sobre todo la compra impulsiva tras horas y horas de conexiones infinitas, bajo precios irrisorios, y envíos des de la china popular.

Hijos que más que cibernautas, deberían trabajar como testeadores de móviles y tablets, pues no se detienen hasta dar con la obsolencia programada de sus terminales, mucho antes de lo deseado para nosotros, los padres. Con el coste que eso nos conlleva. Dichosos móviles!!! jejejejeje

Y es que para mostrar lo simple que es ver los permisos que otorgamos a las aplicaciones, solo es necesario que ingresemos en nuestro Google Play > Top Gratis > Preguntados, y se podrá ver todos los permisos que le estamos otorgando a la aplicación.

Es ahí, justo cuando multitud y cientos de aplicaciones como esta, manejan una inmensa base de datos de todos los usuarios pudiendo saber los lugares que frecuenta, sus gustos y preferencias, que ropa se ponen o que pros y contras existen cuando entran en una tienda como el Primark, a revolotear todo, solo por el mero hecho de satisfacer el ego de la compra compulsiva. Infinita información proporcionada, que posteriormente podría ser explotada con fines comerciales y será explotada con fines comerciales, tras bots, muros y anuncios en canales de You tuve y demás. Y por qué? Muy sencillo.

Hace mucho y de ello no me escondo, que grito a los cuatro vientos que el producto des de hace años somos los humanos y no lo que compramos en la red a diario.

Y que nosotros, los milenials, entre ellos, yo, Antoni de Iraola, necesitamos en su día, hace ya tropecientos años pues la memoria es corta, de un proceso de educación, que se inició en el 1997 con la irrupción de miles de compañías móviles que se peleaban por regalarnos un terminal, con el increíble juego de la serpiente, para tenernos como clientes, y enormes problemas de cobertura, y de las cuales, apenas quedan 3 hoy de conocidas, siendo ellas las que des de hace tiempo, te excluyen como cliente o les parece irrelevante regalarte nada, ni que sea una simple funda para tu Smartphone, bajo resultados extraordinarios en sus cuentas de explotación anuales y un servicio pésimo, en cuanto uno tiene un problemilla o quiere darse de baja, tarea casi imposible. Con estar de alta y pagar tu mensualidad, el resto es cosa suya, o de un bot en el mejor de los casos, aunque tú te creas que hablas con “Eugenia” que se encuentra realizando sus 40 horas semanales, en su cuba natal, y no deja de ser más que un autómata, preparado para todo y más. ( de eso ya hablaremos en otro capitulo )

Nuestro campo de acción como “ milenials “ y de consumo está calculado, pero mucho más lo está el de nuestros hijos y las generaciones venideras, en las que los datos generados, adquieren una relevancia tal, en las que solo hay que ver, que si las marcas están dispuestas a invertir en aplicaciones móviles y pagar a sus usuarios, que por céntimos irrisorios, regalan su privacidad, al transformar sus pasos en dinero, que se te va abonar en un sistema Paypal, imagínense lo que nos espera os humanos. Imagínense lo poco que nos queremos nosotros mismos, y cuanto valor le damos a nuestra “ privacidad e intimidad “ .

Y es que todo ello, me lleva  a una breve reflexión; Recuerda aquellas películas de Hollywood y sus vaticinios, no eran tan erráticos. En las que las maquinas, anulaban humanos y controlaban nuestras vidas. Sinceramente, creo era una manera de prerar nuestras consciencias para lo que venía y que ya llego. Algo clasificatorio, excluyente en la gran mayoría de casos, y empobrecedor en otros, llevándonos a pensar que somos ricos, o “popus”  como dicen nuestros hijos, buscando el like de nuestro ego, entregando nuestras vidas a las maquinas. Cuando justamente, es todo lo contrario.

Espero sinceramente, que si los vaticinios catastróficos de Hollywood sobre el cambio climático sean erráticos, pues si no, y disculpen mi jerga, estamos todos bien jodidos!

Dicho esto, y disculpen la chapa…seguimos; (a veces me lio, jejejejeje)

Otro ejemplo, una de las aplicaciones más usadas: Facebook.,cabe decir, en plena decadencia a falta de una reinvención, pues su obsolescencia no fue programada pero está en camino, ojo a esto. Véase el ejemplo más cercano a nosotros, los españoles.

Es como la hucha de las pensiones en España, nadie pensó en llenarla pues podía terminarse, y parece ser, que ya se terminó, a ver como lo arreglamos ahora.

Y todo y que Facebook, al único que debería preocuparle aun ni con estas, es a su fundador, termine siendo una plataforma obsoleta o no, sus cuentas de explotación personales ya están tan llenas, que no creo eso sea un gran quebradero de cabeza ahora para el, sino más para su accionistas e inversores privados así como anunciantes. Poseedores de un gran pastel comunicativo, con innumerables réditos monetarios comerciales e infinitos datos, basada en una gran merienda de negros (no se me ofenda nadie) en la que nuevamente, todos somos sus clientes, y no sus invitados alegres o ciudadanos de un mundo, errático sin horizonte.

Por eso, y des de mi humilde punto de vista, www.antonideiraola.es debe quedar claro que muchas aplicaciones requieren acceder a dicha información pues la requieren para funcionar correctamente. Eso también es cierto.

Por ejemplo, cuando enviamos nuestra ubicación por WhatsApp o Facebook, la aplicación necesariamente tiene que acceder al GPS o a la ubicación que proporciona la red móvil o la red Wi-Fi. Además, al instalar la aplicación, le damos clic en Aceptar con lo cual se crea un acuerdo legal para que la aplicación acceda a cierto tipo de mi información personal.

Ahora tú decides que aplicaciones usar, si bien estoy seguro que seguiremos usando Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram o Tinder, así como muchas otras más, tenemos que ser conscientes que hay muchas aplicaciones de dudosa reputación que no hacen nada más que apoderarse de nuestra información para luego comercializarla o hacer algún uso no permitido/aceptado por el usuario, sin ser conscientes de ello.

“Luego no vale quejarse, estas avisado, si de manera intrusiva y desordenada, solo recibes llamadas de ciertos números, o compañías para ofrecerte miles de cosas “. Fuiste tú quien les dio su consentimiento, y fuiste tú, quien les autorizo saber todo de ti.

Espero, os haya gustado mi breve aunque disparatad reflexión, de la que muchos sin duda habréis oído hablar y de la que si queréis saber más, solo tenéis que pedírmelo, encantado, os lo contaré. Es gratis, y para nada os pediré vuestros datos.

Feliz e increíble semana a todos amigos lectores.

Antoni de Iraola.

Ceo at , www.antonideiraola.es

 

 


Contra el exceso digital, ‘Internet no es la respuesta’: ya hay una reacción inteligente contra el consumismo digital.

Contra el exceso digital, ‘Internet no es la respuesta’: ya hay una reacción inteligente contra el consumismo digital.

 

Sabías que Internet fue concebido para la utopía, pero la realidad es que líquida empleos y sueldos concentrando poder y riqueza en una tecno oligarquía bien conectada con algunos gobiernos, todo ello a medida que las calles se llenan de transeúntes zombis tras móviles donde pasan más horas que en sus vidas reales.

 

Por ejemplo; Kodak tuvo que despedir a 43.000 empleados arruinado por Instagram, que tenía 14. Una librería creaba 47 empleos por cada 10 millones de dólares de ventas; hoy, por esa facturación, Amazon crea 15; General Motors empleaba a 200.000 personas cuando valía 55.000 millones; Google vale 400.000 y emplea a 46.000.

Este exceso digital nos aliena y empobrece material e intelectualmente a todos, discrimina y elimina aquello que sobra, que somos muchos. Y lo más preocupante, va en aumento.

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Internet se ha convertido en un mecanismo perverso que concentra poder y dinero en manos de un puñado de tecnoplutócratas que han convertido nuestras vidas en datos comercializables para su beneficio tras eliminar millones de puestos de trabajo y eludir impuestos.

¡Esa es la realidad hoy, y no tiene nada de ficción, os lo puedo asegurar!!!!

 

Y es que sabias que las izquierdas del mundo y sobretodo aquí aún considera la red como una nueva democracia digital. Sí, es así, los datos lo corroboran, y aunque cueste de creer los datos son que las 5 empresas más capitalizadas del mundo son tecnológicas y acumulan sumas de capital que triplican el de las corporaciones industriales, pero en cambio crean menos y peores empleos que ellas; están acabando con la clase media y crean desigualdad.

Y es que la revo-lución industrial creó desigualdades que sólo la democracia social corrigió; los abusos de internet requieren hoy de un juicioso anti-consumismo digital y de intervención política-fiscal para empezar: que Google, Apple y el resto paguen aquí sus impuestos para recuperar los empleos, sueldos, creatividad y tiempo que nos están arrebatando. ¿Estasis de acuerdo?

Pero todo ello ni es muy colaborativo, ni ayuda a crear riqueza a las clases medias. ¿Lo sabias?

 

Y es que Santa Claus no existe, los reyes magos tampoco y tu vida digital puede ser tan corta como la memoria de Dori de la película Nemo, y menos hoy en internet, donde la piratería ha destruido valor, pero lo que de verdad vale está volviendo a ser de pago. Y los ciudadanos más listos ya se han cansado de trabajar gratis para Facebook y Twitter, que no son más que dos formas de estar juntos pero muy solos.

Pero la realidad es que yo veo cada vez más zombis deambulando por las calles tras sus pantallas, en el metro, en el bus, sin interactuar con los demás. Todo se está perdiendo detrás de una pantalla. ¿Y qué hacemos nosotros?

Los más avanzados empiezan a desmarcarse del uso obsesivo del móvil y llevan teléfonos sólo de voz, como esos antiguos “ Nokia´s “, que en su día abandonamos por antiestéticos , poco prácticos y que ahora valen muchísimo. Si dispones de uno en un cajón, eres un gran afortunado, sino, deberás ver como otros los disfrutan de ellos, pues comprarlos, empieza a ser carísimo. Hoy vivimos el consumismo digital desaforado igual que en los 50 vivimos la euforia del consumismo material antes de la reacción anticonsumista de los 60. Estamos aprendiendo el consumo digital responsable de lo ­realmente necesario, y que este, nos lo den gratis o no.

Pero a mi pensar, me temo que lo digital, ya es irrenunciable.

 

Y es que no soy para nada un tecnorreaccionario. Y no debemos renunciar a las ventajas digitales, pero las racionalizaremos. El robo de propiedad intelectual acabará, porque nadie quiere liquidar la creación y la innovación. Pero si seguiremos robando lo que pocos crean, ¿para qué esforzarte en crear? ¡Si es gratis y copiar cuesta muy poco!!! Viva el copypaste….

Cada vez será técnicamente más difícil el copypaste, pero sobre todo no será culturalmente admisible. La cultura del todo gratis en la red está cambiando y sólo va a ser gratis lo que no valga nada, sino que serás expulsado, penalizado y discriminado si difamas, mientes, proclamas injurias o tus datos están en manos de terceros que los utilizan de manera fraudulenta. Y es que el hartazgo digital potencia lo presencial, lo directo, lo próximo, lo auténtico.

Estamos ante el gran cambio. La transformación del todo, a la del nada tangible, la era del byte. Solo existirá la red. Cuando, como y donde queramos. 24 horas al día, 365 días al año. Y la verdad, no creo estemos para nada preparados, va todo demasiado rápido. Ni industrias, ni Pymes, ni personas físicas, nadie dispone hoy de conocimientos y personal preparado técnicamente para poder solventar todo aquello que los internautas y más que estos, los usuarios de a pie, gestionamos a diario. Y es que tenemos un grandísimo problema, estamos ante la extinción de lo cotidiano, para dar el paso del átomo (papel) al bite y ahora el bite volverá al átomo.

Fondo face antonideiraola